La publicación de imágenes que muestran al dirigente indígena Brooklyn Rivera en delicadas condiciones de salud provocó una nueva escalada de tensión entre Nicaragua y Estados Unidos, que este viernes exigió su liberación inmediata junto a la de todos los considerados presos políticos del país centroamericano.
La reacción de Washington llegó apenas horas después de que el gobierno nicaragüense divulgara fotografías del líder miskito de 73 años internado en un centro médico, conectado a equipos de soporte vital y con un evidente deterioro físico.
Estados Unidos cuestiona situación de Rivera
A través de un mensaje difundido por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, la administración estadounidense manifestó su preocupación por el estado de salud del dirigente indígena y criticó duramente al gobierno encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Según el pronunciamiento, las autoridades nicaragüenses solo habrían informado sobre la condición médica de Rivera cuando su estado ya era extremadamente grave.
Washington calificó la situación como una muestra más de la represión ejercida por el gobierno nicaragüense contra opositores, activistas y dirigentes sociales.
El caso de Brooklyn Rivera
Rivera es una de las figuras históricas más reconocidas de las comunidades indígenas de la Costa Caribe de Nicaragua.
Fue detenido en septiembre de 2023 por agentes policiales en su residencia ubicada en Bilwi, principal ciudad de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte.
Desde entonces, las autoridades no han presentado públicamente cargos concretos en su contra, situación que ha sido cuestionada por organizaciones defensoras de derechos humanos.
Amnistía Internacional lo considera un preso de conciencia y ha solicitado en reiteradas ocasiones información sobre su estado y garantías para el respeto de sus derechos fundamentales.
Gobierno revela diagnóstico médico
Las imágenes difundidas esta semana fueron acompañadas de un informe oficial que detalla un complejo cuadro clínico.
Según el reporte gubernamental, Rivera permanece con ventilación mecánica, alimentación intravenosa y presenta múltiples complicaciones médicas.
Entre ellas figuran una infección pulmonar activa, insuficiencia multiorgánica y problemas hepáticos avanzados.
La información oficial también señala que recibe atención médica especializada desde hace varios meses.
Por su parte, Rosario Murillo aseguró públicamente que el dirigente indígena ha contado con seguimiento permanente por parte del sistema de salud estatal.
Organismos piden evaluación independiente
Tras conocerse las imágenes, organizaciones internacionales solicitaron que médicos independientes puedan evaluar la condición de Rivera.
Los grupos defensores de derechos humanos sostienen que la falta de información durante gran parte de su detención genera dudas sobre el tratamiento recibido y las condiciones en las que permaneció privado de libertad.
Amnistía Internacional reiteró que se debe garantizar transparencia sobre su situación médica y acceso a observadores independientes.
Contexto político en Nicaragua
El caso ocurre en medio de un escenario político marcado por las tensiones entre el gobierno de Daniel Ortega y distintos sectores opositores.
Desde las protestas registradas en 2018, Nicaragua ha enfrentado constantes denuncias internacionales relacionadas con detenciones de opositores, restricciones a libertades civiles y cierre de espacios de participación política.
Aquellas manifestaciones dejaron cientos de fallecidos, miles de exiliados y una profunda fractura política que continúa generando cuestionamientos desde organismos internacionales y gobiernos extranjeros.
Mientras tanto, la situación de Brooklyn Rivera vuelve a colocar el foco internacional sobre el manejo de los derechos humanos en Nicaragua y sobre las condiciones de las personas detenidas por razones políticas dentro del país.


