Investigadores documentaron en el Golfo de California una estrategia en la que una orca sostiene al pez mientras otra acelera y lo golpea hasta fragmentar sus tejidos.
Una orca sostiene con la boca a un enorme pez luna. Otra se aleja, toma velocidad y se dirige directamente hacia la presa.
Segundos después ocurre el impacto.
El golpe es tan fuerte que parte del cuerpo del pez se fragmenta y los restos quedan dispersos en el agua.
La escena, registrada en el Golfo de California, permitió a un grupo de científicos documentar un comportamiento de las orcas que hasta ahora no había sido descrito con ese nivel de coordinación e intensidad.
Los resultados fueron publicados este 23 de julio en la revista científica Frontiers in Ethology.
No era un pez luna común
Aunque algunas publicaciones han identificado al animal simplemente como Mola mola, el estudio científico precisa que se trataba de un pez luna de cola afilada, cuyo nombre científico es Masturus lanceolatus.
Esta especie pertenece a la familia de los peces luna o mólidos, pero es distinta del pez luna oceánico común.
Los investigadores analizaron dos eventos registrados en aguas mexicanas: uno ocurrido en julio de 2024 cerca de San José del Cabo y otro en septiembre de 2025 en el canal de Isla Cerralvo.
Una sostiene y otra golpea
La coordinación fue prácticamente quirúrgica.
Una de las orcas sujetó al pez por la parte posterior de su cuerpo mientras otra se aproximaba a gran velocidad.
Justo antes del impacto, la primera soltó la presa.
La segunda la golpeó violentamente y provocó que grandes cantidades de tejido se desprendieran y quedaran suspendidas en el agua.
Los investigadores bautizaron esta conducta como “ram-to-fragment”, que podría traducirse como “embestir para fragmentar”.

El pez ya estaba muerto
El estudio hace otra aclaración importante.
Las orcas no utilizaron el impacto para matar al animal.
Los ejemplares ya estaban muertos y habían perdido sus vísceras antes de recibir las embestidas.
Esto lleva a los científicos a considerar que la técnica funciona principalmente como una forma de procesar la presa y dividirla en porciones más pequeñas, en lugar de tratarse de un golpe mortal.
Las crías aprovecharon los pequeños pedazos
Uno de los detalles que más llamó la atención ocurrió después del impacto.
Mientras los adultos continuaron alimentándose de las partes principales del pez, una orca joven comenzó a consumir los pequeños fragmentos que habían quedado flotando.
En el segundo evento también había una cría que posteriormente extrajo tejido de los restos principales.
Para los investigadores, esto abre la posibilidad de que la conducta tenga una función relacionada con la alimentación de los individuos más jóvenes.
Al fragmentar la presa, los adultos podrían estar creando pedazos más fáciles de manipular y consumir.
¿Comida o juego?
Los científicos no descartan otras explicaciones.
La fragmentación también podría formar parte de interacciones sociales, aprendizaje o incluso juego.
Las orcas presentan comportamientos extremadamente complejos y pueden golpear, manipular o transportar presas incluso cuando el objetivo inmediato no es alimentarse.
El estudio considera que la coordinación entre dos adultos muestra un alto nivel de precisión y cooperación.
Un comportamiento nunca descrito de esta forma
Las orcas ya habían sido observadas golpeando peces luna y utilizando fuerza para desprender su carne.
Lo novedoso es el grado de destrucción provocado por estas embestidas y la cooperación necesaria para ejecutarlas.
Los autores consideran que es la primera descripción científica detallada de una técnica en la que una orca estabiliza la presa y otra utiliza una embestida de alta velocidad para fragmentarla deliberadamente.
La estrategia se suma a un extenso repertorio de comportamientos de caza de las orcas, que incluye trabajar en grupo para atacar tiburones, generar olas para derribar animales del hielo y coordinar movimientos para inmovilizar grandes presas.
Los nuevos registros del Golfo de California muestran que, incluso tratándose de uno de los depredadores marinos más estudiados del planeta, todavía quedan comportamientos por descubrir.


