Un tiroteo registrado este miércoles a pocas cuadras de la Casa Blanca dejó a dos miembros de la Guardia Nacional de Estados Unidos gravemente heridos. El incidente ocurrió alrededor de las 3:42 p. m. en la intersección de la calle 17 y la calle I, en el noreste de Washington.
En un primer reporte, el gobernador de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, informó erróneamente sobre la muerte de los agentes. Horas después, rectificó su declaración y señaló que ambos permanecen en condición crítica.
El director del FBI, Kash Patel, confirmó que los guardias están hospitalizados y agregó que el sospechoso enfrentará cargos por agresión contra funcionarios federales.
Según Jeffery Carroll, jefe adjunto de la policía de Washington, el atacante emboscó a sus víctimas. Testigos aseguraron que el hombre dobló la esquina, levantó un arma y abrió fuego de manera directa contra los miembros de la Guardia Nacional.
El agresor, quien también resultó herido durante la detención, permanece bajo custodia. El presidente Donald Trump afirmó que el responsable “pagará un precio muy alto”, mientras que la Casa Blanca informó que el mandatario, actualmente en Florida, está siguiendo de cerca el desarrollo del caso.
Despliegue de la Guardia Nacional en la capital
Las tropas de la Guardia Nacional fueron enviadas a Washington en agosto por orden del presidente Trump, con el objetivo de reforzar la seguridad en zonas turísticas y el sistema de transporte. Su presencia ha sido motivo de debate político, especialmente después de un fallo federal que consideró el despliegue “probablemente ilegal”. La medida, no obstante, se mantenía vigente hasta el 11 de diciembre.
Tras el ataque, el Pentágono anunció el envío de 500 efectivos adicionales. Con este refuerzo, más de 2.500 miembros de la Guardia Nacional estarán desplegados en la capital. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, calificó el ataque como “cobarde” y recalcó que la respuesta federal se intensificará.
La alcaldesa Muriel Bowser indicó que se trató de un “ataque dirigido” contra los guardias. La zona fue acordonada y unidades policiales locales y federales permanecen en el sitio mientras avanzan las investigaciones.


