jueves, 9 julio 2026
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Un simple bulto cambió su vida: la historia que pone en alerta a los hombres sobre el VPH

Lo que parecía un detalle sin importancia terminó convirtiéndose en una lucha por su vida. Un pequeño bulto debajo de la mandíbula fue la única señal que tuvo un padre de familia antes de recibir un diagnóstico que lo dejó en shock: cáncer de cabeza y cuello vinculado al virus del papiloma humano (VPH).

Anthony Perriam, vecino de Cardiff, en Gales, decidió acudir al médico tras notar la inflamación. No sentía dolor ni presentaba otros síntomas. Sin embargo, en cuestión de semanas, estudios como tomografías, resonancias y una biopsia confirmaron la presencia de un tumor en la base de la lengua.

La noticia fue devastadora. Con 41 años y dos hijos pequeños —de 3 y 6 años en ese momento— su primera preocupación no fue él mismo, sino el futuro de su familia. El temor de no ver crecer a sus hijos lo acompañó desde el primer día del diagnóstico.

El caso encendió una alerta poco conocida entre muchos hombres: el VPH no solo está asociado al cáncer de cuello uterino. Aunque es un virus común y la mayoría de las personas lo elimina sin complicaciones, ciertos tipos pueden provocar distintos tipos de cáncer. En hombres, los de cabeza y cuello figuran entre los más frecuentes.

Anthony reconoce que antes de enfermar no tenía idea de que el virus pudiera afectar de esa manera. “Solo lo había escuchado en relación con mujeres”, ha comentado en entrevistas. Esa falta de información es, precisamente, lo que ahora busca combatir contando su experiencia.

El tratamiento fue intenso. Primero vino la cirugía: le extirparon 44 ganglios linfáticos del cuello y removieron el tumor de la base de la lengua mediante un procedimiento asistido por robot. Los médicos le dijeron que lo habían detectado justo a tiempo. Uno de los ganglios estaba a punto de romperse, lo que habría facilitado la propagación del cáncer.

Luego enfrentó radioterapia y quimioterapia. Perdió 22 kilos y sufrió efectos secundarios severos, como la ausencia casi total de saliva, lo que le dificultaba incluso beber agua. La debilidad llegó a tal punto que necesitó silla de ruedas durante parte del proceso. Además del desgaste físico, el impacto emocional fue fuerte.

El virus del papiloma humano se transmite principalmente por contacto íntimo piel con piel, incluyendo relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Existen más de 100 tipos, y aunque la mayoría no causa problemas graves, algunos están directamente vinculados con cáncer.

La vacunación es una de las principales herramientas de prevención. En muchos países se aplica de manera rutinaria a niños y niñas entre los 12 y 13 años, antes del inicio de la vida sexual, ya que el sistema inmunológico responde mejor en esa etapa. Datos médicos indican que, desde su implementación en 2008, la vacuna ha reducido de forma significativa los casos de cáncer de cuello uterino en mujeres jóvenes, y también contribuye a disminuir el riesgo de otros cánceres relacionados con el virus.

Especialistas en otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello insisten en la importancia de la inmunización y en no ignorar señales de alerta, aunque parezcan menores. Un bulto persistente, cambios en la voz, dificultad para tragar o lesiones que no cicatrizan deben ser evaluados.

Hoy, Anthony se considera afortunado. Conservó la lengua, puede hablar y comer, y logró superar el tratamiento. Pero tiene claro que su historia pudo terminar distinto. Por eso insiste en un mensaje sencillo: ante cualquier cambio inusual en el cuerpo, aunque no duela, hay que revisarlo. La detección temprana puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.

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