«Mientras en Costa Rica aún sufrimos las cicatrices ambientales de Crucitas, al otro lado de la frontera norte la fiebre del oro también está fuera de control. El Ejército de Nicaragua acaba de ejecutar una intensa cacería militar en el departamento de Río San Juan, desmantelando gigantescos campamentos de minería ilegal escondidos en las entrañas de la Reserva Biológica Indio Maíz. Más de una veintena de coligalleros detenidos, piscinas repletas de mortífero cianuro, armas de fuego y cientos de galones de combustible decomisados, son el saldo de un megaoperativo que enciende las máximas alertas de seguridad y contaminación en toda nuestra franja fronteriza. Conozca cómo opera esta mafia del oro a escasos kilómetros de suelo tico.»
El fantasma de la minería ilegal y la devastación ecológica no respeta fronteras. Durante las últimas dos semanas (del 25 de febrero al 10 de marzo de este 2026), el departamento nicaragüense de Río San Juan —territorio que colinda directamente con la zona norte de Costa Rica— se convirtió en el escenario de una fuerte ofensiva militar.
El Ejército de Nicaragua reportó la ejecución de múltiples operativos tácticos en los municipios de San Carlos y El Castillo, revelando la alarmante magnitud de las operaciones de extracción ilegal de oro que amenazan con envenenar las cuencas hídricas compartidas entre ambas naciones.
Cianuro en el pulmón ecológico: El desastre en Indio Maíz
El golpe más certero de las autoridades nicaragüenses se concentró en los recónditos sectores de La Tigra y La Conchuda, áreas ubicadas dentro de los límites de la Reserva Biológica Indio Maíz. Esta reserva es uno de los corredores biológicos más importantes de Centroamérica y su contaminación directa tiene un impacto nefasto para los ecosistemas que descienden hacia Costa Rica.
Análisis Ambiental: Las tropas militares no solo encontraron a coligalleros con palas; desmantelaron una verdadera industria clandestina. El reporte oficial confirma la destrucción de nueve infraestructuras operativas y la inhabilitación de seis pilas de tratamiento de material con cianuro. El uso de este químico altamente tóxico a la intemperie garantiza la muerte inmediata de la flora y fauna acuática, filtrándose inevitablemente hacia los afluentes del caudaloso río San Juan.
Durante esta incursión en la reserva, las fuerzas armadas capturaron a 20 ciudadanos nicaragüenses en flagrancia, quienes transportaban el equipo pesado necesario para procesar la tierra y extraer el oro.
Armas y combustible: La logística del crimen organizado
La minería ilegal moderna dejó de ser una actividad artesanal de subsistencia para convertirse en un negocio controlado por redes criminales bien estructuradas, un patrón que Costa Rica conoce de sobra por su experiencia en Crucitas de Cutris.
La logística detrás de estos campamentos en Nicaragua quedó al descubierto con dos detenciones clave reportadas por el Ejército:
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El combustible de la selva: En el municipio de El Castillo, los militares interceptaron a un sujeto de apellidos Méndez Hernández. El hombre no llevaba oro, sino el «alimento» de las maquinarias destructoras: un cargamento ilegal de 675 galones de gasolina, destinado a mantener operando las bombas de agua y plantas eléctricas de los campamentos mineros en medio de la jungla.
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Custodia armada: El negocio del oro exige protección a punta de plomo. En el sector de La Conchuda, dos individuos (Tenorio Flores y Martínez Juárez) fueron neutralizados mientras brindaban presunta seguridad a las rutas mineras. Se les decomisaron tres armas de fuego de uso civil y 82 proyectiles listos para ser percutidos.
Todos los detenidos, así como el arsenal, el combustible y el equipo incautado, fueron puestos a las órdenes de las autoridades judiciales correspondientes en Nicaragua. Sin embargo, para los expertos en seguridad fronteriza costarricense, este operativo es un claro recordatorio de que la porosidad de nuestra frontera norte exige vigilancia permanente, ya que la presión militar en el país vecino suele empujar a estas mafias extractivistas a buscar refugio y nuevas vetas de oro en suelo tico.


