sábado, 6 junio 2026
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Mujer demanda a complejo habitacional tras perder dos dedos por picaduras de araña

Lo que comenzó como una advertencia rutinaria a la administración de un complejo habitacional terminó convirtiéndose en un caso judicial con consecuencias irreversibles. Una mujer residente en Florida perdió dos dedos del pie luego de sufrir múltiples picaduras de araña en su apartamento, una situación que —según denuncia— fue ignorada durante meses por los encargados del lugar.

El caso fue presentado el 25 de noviembre ante el Tribunal del Condado de Pinellas, donde Patricia Shields responsabiliza al complejo Grand Oak Apartments, en la ciudad de Largo, por no atender oportunamente sus reiterados reportes sobre la presencia de arañas dentro de su vivienda.

Alertas tempranas que no fueron atendidas

Shields se mudó al complejo en noviembre de 2024. Apenas dos semanas después, asegura haber comenzado a notar una presencia constante de arañas, especialmente en el baño. Según su versión, los insectos salían del sistema de ventilación, lo que le generó preocupación inmediata.

Al informar la situación a la administración, afirma que recibió una respuesta que la dejó sin opciones: el complejo solo realizaba tratamientos contra cucarachas y cualquier otro control debía ser asumido por la inquilina. Incluso, sostiene que le solicitaron pagar por una limpieza adicional.

La mujer explica que su situación económica limitaba su margen de acción. Vive con una discapacidad, recibe ingresos fijos y forma parte del programa federal Sección 8, destinado a personas con bajos recursos para acceder a vivienda. Aun así, asegura que no recibió apoyo ni soluciones por parte del arrendador.

Un deterioro progresivo de la salud

Con el paso de los meses, las consecuencias comenzaron a hacerse visibles. Shields relata que sufrió múltiples picaduras, inicialmente en el rostro y luego en las extremidades inferiores, lo que la obligó a acudir repetidamente a centros médicos.

En una ocasión, llevó ejemplares de las arañas a la oficina administrativa del complejo. Según su testimonio, le indicaron que no representaban peligro. No obstante, tras investigar por su cuenta, identificó una de las especies como reclusa parda, una araña cuya mordedura puede provocar necrosis del tejido, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Dos amputaciones y una advertencia médica

El episodio más grave ocurrió en junio de 2025, cuando una mordedura en el dedo gordo del pie se complicó hasta el punto de requerir amputación. El médico tratante, según consta en la demanda, le advirtió que continuar viviendo en ese apartamento ponía en riesgo su vida.

Pese a ello, la mujer sostiene que la administración se negó a rescindir el contrato de alquiler. Dos meses después, en agosto, una nueva picadura derivó en la amputación de un segundo dedo. En total, Shields afirma haber sufrido nueve mordeduras durante su permanencia en el inmueble.

Sin vivienda y con un proceso legal en marcha

Tras abandonar el apartamento por recomendación médica, Shields asegura haber quedado sin un lugar donde vivir, al no recibir autorización para romper el contrato ni apoyo por parte del complejo habitacional.

Ahora, solicita una indemnización de 50.000 dólares, argumentando negligencia, omisión de responsabilidades y daños físicos, emocionales y económicos. El caso reabre el debate sobre las obligaciones de los administradores de vivienda, especialmente cuando se trata de inquilinos en condición de vulnerabilidad.

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