lunes, 6 julio 2026
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Un joven se levantó del ataúd minutos antes de que lo cremaran

En un caso que ha generado una profunda conmoción en la India, un joven de 25 años, identificado como Rohitash Kumar, fue declarado muerto por un hospital en Rajastán, pero sorprendió a todos cuando mostró signos de vida… minutos antes de ser cremado.

Kumar, quien sufría de problemas de audición y habla, había sido ingresado en un hospital local de la ciudad de Jhunjhunu tras presentar una severa crisis de salud. Los médicos que lo atendieron inicialmente indicaron que el joven había fallecido a causa de un ataque epiléptico. Sin embargo, nunca se realizó una autopsia formal para confirmar su muerte.

Con el acta de defunción ya emitida y los preparativos funerarios en marcha, la familia llevó el cuerpo al sitio de cremación. Fue allí, en medio de los últimos ritos, que ocurrió lo impensable: el joven comenzó a moverse dentro del ataúd.

Los trabajadores del crematorio, al notar la actividad inusual, se acercaron rápidamente y constataron que el cuerpo respiraba. La escena causó alarma y desconcierto. De inmediato, se interrumpió el procedimiento y Kumar fue trasladado de urgencia de nuevo al hospital. Aunque lograron estabilizarlo por un breve periodo, el joven falleció de manera definitiva al día siguiente.

El caso, que ha encendido las alarmas en todo el sistema de salud indio, no quedó impune. Tres médicos fueron suspendidos de manera inmediata por no haber verificado adecuadamente los signos vitales del paciente y por emitir un reporte post mortem sin una autopsia. El director del hospital, D. Singh, confirmó además que las autoridades policiales ya han abierto una investigación para esclarecer cómo se permitió un error de tal magnitud.

Este grave fallo médico ha generado fuertes cuestionamientos sobre los protocolos hospitalarios en casos de muerte aparente, sobre todo en un país donde el acceso desigual a servicios médicos puede tener consecuencias fatales.

Más allá del horror de haber sido llevado al borde de la cremación estando con vida, la historia de Kumar pone sobre la mesa un debate urgente: ¿cuántos otros podrían haber corrido con la misma suerte y no haber sido detectados a tiempo?

Una vida que se fue dos veces en menos de 24 horas. Y un sistema que, por descuido, lo pudo haber borrado antes de tiempo.

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