Un video que circuló ampliamente en redes sociales ha provocado un escándalo de gran magnitud en el Reino Unido. En las imágenes, se observa a Linda De Sousa Abreu, una funcionaria de prisión de 30 años, manteniendo relaciones sexuales con un interno mientras portaba su uniforme oficial. El incidente ocurrió en la cárcel privada Five Wells, ubicada en Wellingborough, y ha desatado cuestionamientos profundos sobre la seguridad y ética en los centros penitenciarios británicos.
Video viral que expuso la intimidad entre guardia y prisionero
El material audiovisual, presuntamente grabado en junio de este año por otro recluso que se encontraba fumando mientras filmaba, muestra a la oficial involucrada en plena acción con un interno. La escena generó sorpresa y descontento tanto entre la ciudadanía como en los sectores encargados de regular el orden en los centros penales.
En el video, el hombre que graba hace alarde del hecho al decir que “hicieron historia”, y remata con una frase que vincula el comportamiento con otra prisión: “así es cómo nos comportamos en Wandsworth”, dejando entrever que este tipo de situaciones podrían no ser aisladas.
Investigaciones en curso y medidas disciplinarias
La autoridad penitenciaria actuó rápidamente, y Linda De Sousa Abreu fue suspendida de sus funciones mientras se lleva a cabo el proceso judicial. En audiencia ante el Tribunal de Isleworth, la funcionaria se declaró culpable de mala conducta en una oficina pública, lo cual le valió una libertad bajo fianza condicional, aunque el proceso penal sigue su curso.
Por su parte, el recluso implicado fue trasladado a otro centro penitenciario para evitar represalias o complicaciones mientras se aclaran los hechos.
Vida personal expuesta: su historial fuera del uniforme
Durante la indagatoria, salieron a la luz varios aspectos de la vida privada de la funcionaria. De Sousa Abreu, de origen portugués y casada, había participado anteriormente junto a su esposo en un programa británico de intercambio de parejas llamado “Open House: The Great Sex Experiment”. Además, se confirmó que mantenía una cuenta activa en OnlyFans, donde compartía contenido explícito.
Estos elementos generaron aún más polémica sobre su perfil profesional y motivaron una discusión pública sobre los límites entre la vida privada y las responsabilidades laborales, especialmente en un entorno de alta sensibilidad como el penitenciario.


