En medio del juicio por el femicidio de Nadia Peraza, un detalle aparentemente doméstico se convirtió en pieza clave del debate: el persistente mal olor que salía de una refrigeradora ubicada frente a una vivienda.
Durante su declaración ante el Tribunal, un testigo de apellido Vargas —hijo del propietario del inmueble— explicó que en un inicio pensó que el problema era simplemente suciedad acumulada. Sin imaginar lo que realmente ocurría, le solicitó a Jeremy Buzano que limpiara el electrodoméstico.
Una limpieza nocturna que calmó el ambiente… por pocos días
Según el relato brindado bajo juramento, Buzano dedicó varias horas, entre la noche y la madrugada, a lavar la refrigeradora con agua y desinfectante. El olor disminuyó después de esa intervención y por varios días el ambiente pareció normalizarse.
El testigo indicó que no observó líquidos en el suelo ni signos evidentes alrededor del aparato. Sin embargo, la aparente solución fue temporal. Días después, el hedor regresó con más intensidad, generando incomodidad y tensión dentro del hogar.
La molestia llegó al punto de que se planteó volver a limpiarla y posteriormente conectarla para decidir si la venderían. Mientras se discutía esa posibilidad, el imputado permanecía en silencio, según narró el declarante.
Amarrada y cubierta con plástico
Otro detalle que llamó la atención en el juicio fue la condición física de la refrigeradora. De acuerdo con el testimonio, estaba amarrada especialmente en la parte central. Además, cuando empezó a llover, el propio testigo pidió que la cubrieran con plástico para evitar que se mojara, ya que permanecía en el exterior de la vivienda.
El viento, explicó, hacía que el olor se propagara con mayor fuerza hacia la casa, lo que aumentaba la incomodidad del entorno familiar. El padre del testigo, añadió, ya estaba cansado de ver el electrodoméstico frente al inmueble.
Un juicio que avanza con nuevos detalles
La declaración forma parte de la etapa probatoria del proceso que se sigue contra Buzano como sospechoso del femicidio de Nadia Peraza. En esta fase, el Tribunal analiza testimonios y evidencias para reconstruir lo ocurrido y determinar responsabilidades.
Este caso ha generado amplio interés público en Costa Rica, no solo por la gravedad del delito que se investiga, sino también por los elementos que han salido a la luz durante el debate judicial, los cuales permiten entender cómo ciertos comportamientos previos pudieron haber pasado inadvertidos en su momento.


