En medio del auge de videos virales y debates en redes sociales, muchos padres en Costa Rica se están haciendo la misma pregunta: ¿qué significa que mi hijo diga que es “therian” y debo preocuparme?
La conversación creció luego de que el término comenzara a circular con fuerza en plataformas digitales, acompañado de imágenes de adolescentes que imitan conductas animales o utilizan accesorios relacionados con esa identidad simbólica. Aunque para algunos adultos puede resultar desconcertante, especialistas en psicología infantil llaman a la calma y al análisis contextual.
Una expresión juvenil, no un diagnóstico
De acuerdo con la psicóloga infantil Manuela Molina, el fenómeno debe entenderse dentro del proceso normal de construcción de identidad propio de la adolescencia. En términos generales, quienes se identifican como “therian” describen una afinidad simbólica o emocional con un animal. No se trata, en la mayoría de casos, de una creencia literal de ser un animal, sino de una forma de expresión personal o grupal.
La adolescencia es una etapa marcada por la exploración. Históricamente han existido subculturas juveniles que adoptan códigos estéticos y simbólicos propios: desde los movimientos emo o punk hasta comunidades digitales actuales. La diferencia hoy es la velocidad con la que estas tendencias se expanden gracias a las redes sociales.
Para muchos jóvenes, formar parte de estos grupos responde a la necesidad de pertenencia. Encontrar pares con intereses similares fortalece la autoestima y ofrece un espacio de identificación en una etapa donde la construcción del “yo” es central.
Lo que no es: aclaraciones necesarias
Especialistas subrayan que el fenómeno “therian” no está catalogado como un trastorno mental. Tampoco guarda relación con identidades de género ni con procesos de transición. Mezclar estos conceptos solo contribuye a la desinformación y a la estigmatización.
En la mayoría de los casos, los adolescentes que participan en esta tendencia mantienen plena conciencia de que se trata de una representación simbólica o un juego identitario.
¿Cuándo sí debe encenderse la alerta?
El punto clave está en el llamado juicio de realidad. Si el joven entiende que es un ser humano y que la identificación es simbólica, no hay indicios de patología.
Sin embargo, si se presenta una pérdida del anclaje con la realidad —por ejemplo, si deja de comunicarse verbalmente de manera sostenida, adopta conductas agresivas asociadas a la creencia firme de ser un animal o muestra un deterioro significativo en su funcionamiento social y académico— podría ser necesario consultar a un profesional en salud mental.
En esos escenarios, la evaluación clínica es indispensable para descartar trastornos más complejos. No obstante, los especialistas recalcan que esos casos son excepcionales y no representan la experiencia de la mayoría de jóvenes que se identifican como “therian”.
El papel de la familia
La recomendación principal es mantener el diálogo abierto. Escuchar sin burlas, sin ridiculizar y sin reaccionar desde el miedo permite fortalecer el vínculo familiar. La estigmatización, en cambio, puede generar aislamiento y profundizar conflictos que no necesariamente existirían.
En un contexto donde las tendencias digitales influyen cada vez más en la cultura juvenil, informarse con fuentes profesionales y abordar el tema con serenidad resulta fundamental. Más que un motivo automático de alarma, el fenómeno “therian” parece ser, en la mayoría de casos, una expresión contemporánea de la búsqueda adolescente de identidad y pertenencia.
El acompañamiento respetuoso y la observación atenta siguen siendo las mejores herramientas para las familias costarricenses que enfrentan esta nueva conversación generacional.


