jueves, 9 julio 2026
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¿El hermano mayor es más inteligente? Esto dicen los estudios

En muchas familias costarricenses la broma es casi obligatoria: que el hermano mayor es el más inteligente, que el del medio es el más vivo o que el menor es el más chineado. Más allá del vacilón, la pregunta sobre si el orden de nacimiento influye en la inteligencia ha despertado el interés de la ciencia durante décadas. Y aunque algunos estudios apuntan en una dirección clara, otros llaman a no sacar conclusiones tan rápido.

Investigaciones realizadas por universidades como Edimburgo y Sydney, en conjunto con la consultora Analysis Group, han encontrado una tendencia recurrente: los hermanos mayores suelen obtener mejores resultados en pruebas de coeficiente intelectual. Estos hallazgos se basan en el seguimiento de cerca de 5.000 niños en Estados Unidos, evaluados cada dos años a lo largo de su desarrollo.

Según esos análisis, el primogénito tiende a destacar ligeramente en pruebas cognitivas en comparación con sus hermanos menores. Los investigadores sugieren que esto podría estar relacionado con el entorno en el que crece el primer hijo. Al inicio, recibe atención exclusiva de los padres, mayor estimulación verbal y, en muchos casos, más acompañamiento en actividades educativas y artísticas.

A eso se suma otro factor: la responsabilidad. Ser el mayor muchas veces implica asumir roles de guía o apoyo dentro del hogar, lo que puede fortalecer habilidades como el razonamiento, la planificación y la toma de decisiones desde edades tempranas. Curiosamente, los estudios señalan que estas diferencias no se explican por factores biológicos como la genética o el embarazo, sino más bien por dinámicas familiares y sociales.

Sin embargo, no toda la evidencia científica apunta en la misma dirección. Un estudio posterior, liderado por psicólogos de la Universidad de Illinois y basado en datos de más de 377.000 estudiantes universitarios, matiza considerablemente esta idea. Si bien se detectó una diferencia estadística mínima en el coeficiente intelectual según el orden de nacimiento, los propios autores concluyen que esa brecha es tan pequeña que no tiene un impacto real en el desempeño académico, profesional o personal.

La investigadora Rodica Damián, una de las autoras del estudio, advierte que muchas veces se sobreestima el efecto del lugar que ocupa cada hijo en la familia. Según su análisis, atribuir la inteligencia principalmente al orden de nacimiento puede llevar a interpretaciones simplistas y poco precisas, dejando de lado factores mucho más determinantes como la calidad de la educación, el contexto socioeconómico, la salud emocional y las oportunidades de desarrollo.

En términos prácticos, la ciencia sugiere que, aunque el hermano mayor podría tener una leve ventaja en ciertos tests, esto no define el éxito ni el potencial de una persona. Las diferencias existen, pero son pequeñas y fácilmente superadas por el entorno, el esfuerzo y las experiencias de vida.

Así que, para tranquilidad de los hermanos menores —y también de los del medio—, la evidencia apunta a que la inteligencia no está escrita en piedra por el orden de llegada a la familia. Al final, más que quién nació primero, lo que pesa de verdad es cómo creció cada quien y qué oportunidades tuvo para desarrollar sus capacidades.

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