jueves, 9 julio 2026
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«¡Agárrenme si pueden!»: El descarado reto a la policía del hijo del presidente de la Sala IV antes de caer preso

Tenía 26 partes policiales previos, golpeó a una víctima con la cacha de una pistola y retó a la Fuerza Pública: La caída de Christian Castillo Calvo.

En una ironía del destino que sacude los cimientos del Poder Judicial, mientras el magistrado Fernando Castillo Víquez preside el máximo tribunal constitucional del país, su hijo, Christian Fernando Castillo Calvo, purga una condena tras las rejas. La sentencia de 4 años de prisión por robo agravado es el desenlace de una mañana de terror que vivieron siete personas en un bar de Alajuela, y que revela un historial delictivo que contrasta radicalmente con el apellido que porta.

La cronología del terror en La Garita Los hechos se remontan al domingo 9 de junio de 2024. El reloj marcaba las 11:20 a.m. en el Bar La Isabel, en La Garita de Alajuela, cuando la tranquilidad del local fue interrumpida por la violencia. Castillo Calvo llegó en un vehículo Hyundai, ingresó decidido y soltó la frase que nadie quiere escuchar: «Esto es un asalto, todos al suelo».

Según el expediente judicial, el imputado no actuó solo con palabras. Empuñando lo que parecía ser un arma de fuego (posteriormente identificada como una pistola marca Gapkal de 9mm), encañonó a los presentes. La violencia escaló cuando golpeó a un hombre en la cabeza con la cacha del arma para despojarlo de sus pertenencias.

El botín y la huida de película El asalto fue un «barrido» total. Castillo exigió el dinero de la caja registradora (¢66.000) y procedió a desvalijar a los clientes y empleados. Se llevó celulares Samsung, carteras, bolsos Nike, documentos de identidad y dinero en efectivo de las billeteras de las víctimas.

Pero lo más insólito ocurrió durante la fuga. Cuando oficiales de la Fuerza Pública de Turrubares lo interceptaron cerca del antiguo Centro Comercial Baruch, Castillo, lejos de rendirse, lanzó un desafío propio de una película de acción: «Agárrenme si pueden». Acto seguido, aceleró su vehículo, desatando una persecución policial que terminó 400 metros al oeste del Centro de Alto Rendimiento, donde finalmente fue neutralizado y esposado.

Justicia Express: Sentenciado en un mes El caso se tramitó bajo la modalidad de flagrancia, un proceso diseñado para delitos donde el sospechoso es capturado con «las manos en la masa». Esto explica la rapidez de la condena. El asalto ocurrió el 9 de junio y para el 12 de julio de 2024, el Tribunal de Flagrancia de Alajuela ya había dictado sentencia condenatoria (Voto 485-2024).

Aunque el delito de robo agravado contempla penas de entre 5 y 15 años, Castillo recibió 4 años de cárcel. Este monto sugiere la aplicación de algún procedimiento abreviado o atenuantes procesales, aunque sigue siendo una pena de cumplimiento efectivo.

Un historial manchado: 26 partes policiales Lo que más preocupa a las autoridades no es solo este asalto, sino el «currículum» delictivo del condenado. Al revisar su ficha, El Observador y fuentes judiciales confirman un patrón de conducta sostenido en el tiempo, muy alejado de la legalidad que representa su padre.

El expediente de Castillo Calvo incluye:

  • 26 partes policiales: Por portación de armas, sustancias prohibidas y actos violentos.

  • Tentativa de Homicidio Simple: Una causa tramitada en la Fiscalía de Heredia en octubre de 2017.

  • Violencia Doméstica: Un incumplimiento de medidas de protección (Ley de Violencia contra las Mujeres) registrado en 2016.

  • Amenazas agravadas: Caso del 2022 en Alajuela.

El silencio institucional Hasta el momento, el Ministerio Público ha remitido las consultas al Poder Judicial por ser cosa juzgada. El caso resalta la independencia del sistema, donde el hijo de uno de los jueces más poderosos de la República no logró evadir el brazo de la ley y hoy enfrenta las consecuencias de sus actos en prisión.

INFORMACION EL OBSERVADOR

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