El mito del arroz: ¿realmente ayuda a salvar tu teléfono?
Durante años, ha circulado en redes sociales y foros tecnológicos la creencia de que sumergir un celular mojado en arroz crudo ayuda a secarlo. Sin embargo, compañías como Apple han salido al paso para desmentir esta práctica y advertir que, lejos de ser efectiva, podría dañar aún más el dispositivo.
El supuesto poder absorbente del arroz ha sido sobrevalorado. De hecho, Apple advierte que este método puede dejar residuos de almidón o polvo dentro del puerto de carga, lo que favorece la corrosión y obstrucción de los conectores internos. En vez de solucionar el problema, el remedio podría provocar fallos mayores.
¿Qué hacer realmente si tu celular se moja?
Ante un accidente con agua u otro líquido, es fundamental actuar con rapidez, pero también con precisión. Apple ha compartido una guía de pasos recomendados, especialmente para los modelos desde el iPhone Xs en adelante, los cuales integran un sistema que detecta la humedad y desactiva automáticamente la carga para evitar cortocircuitos.
Recomendaciones esenciales:
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Desconecta de inmediato cualquier cable o accesorio.
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Coloca el teléfono con el conector hacia abajo y da golpes suaves para facilitar la salida del líquido.
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Déjalo en un ambiente seco durante al menos 30 minutos.
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Si después de ese tiempo el puerto sigue húmedo, espera hasta 24 horas antes de volver a cargarlo.
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Evita fuentes de calor como secadores, estufas o microondas, ya que pueden dañar los componentes internos.
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No introduzcas objetos en el puerto de carga: ni hisopos, ni papel higiénico ni pinzas.
¿De dónde surgió el mito del arroz?
Según una investigación publicada por la BBC, la idea de usar arroz crudo para eliminar la humedad se originó en la década de 1940, cuando se utilizaba para proteger cámaras fotográficas y rollos de película en ambientes tropicales.
Décadas más tarde, en los foros tecnológicos de los años 2000, este consejo se popularizó entre usuarios que buscaban una solución casera ante un descuido con sus teléfonos. Muchos afirmaban que el arroz “salvó” sus dispositivos, aunque en realidad, el paso del tiempo fue el verdadero responsable del secado.
La historia demuestra cómo una anécdota aislada puede transformarse en un mito colectivo cuando falta información técnica confiable.


