domingo, 7 junio 2026
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Se revela lo último que hizo el carnicero de Turrialba antes de desaparecer; su cuerpo apareció enterrado cerca de un botadero

“Amor, ya salí”: las últimas palabras del carnicero de Turrialba antes de ser hallado enterrado en una fosa.

La historia de Julio Gerardo Ramírez García, carnicero de 33 años y padre de un niño pequeño, llegó a un desenlace doloroso este lunes, cuando el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó que el cuerpo hallado en una fosa clandestina en Turrialba corresponde a él.

Días antes, su esposa había relatado a un medio regional lo que habría sido la última conversación con Ramírez, ocurrida el martes 5 de agosto. Según contó, ese día su esposo salió de la carnicería a las 5:00 p. m. y poco después la llamó:

“Me dijo: ‘Amor, ya salí, me llamó un amigo y voy a salir con él a tomarme algo. Entonces voy a ir al gimnasio y luego me reúno con mi amigo’. Eso fue exactamente lo que él me dijo”, recordó la mujer.

La esperanza de que Julio regresara con vida se mantuvo en su familia hasta el último momento. “Mi hijo lo espera todos los días. Cada vez que escucha abrirse el portón corre a ver si es su papá”, expresó conmovida la esposa en la entrevista.

El hallazgo en una zona solitaria

El cuerpo de Ramírez fue encontrado la mañana de este lunes en un charral cercano al Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), camino al botadero municipal de Turrialba, en una zona poco transitada y de difícil acceso.

Los agentes localizaron una fosa cubierta con tierra y cal, práctica comúnmente utilizada para retrasar la descomposición. A pocos metros estaban los zapatos del fallecido, lo que reforzó las sospechas de que se trataba del carnicero desaparecido.

La confirmación del OIJ

Tras las primeras revisiones, el OIJ informó que el cuerpo correspondía a Julio Gerardo Ramírez García y que presentaba varias heridas de arma blanca en el tórax. Los restos fueron trasladados a la Morgue Judicial, donde se le practicará la autopsia para confirmar la causa exacta de muerte.

De momento, las autoridades mantienen en investigación el caso y no han determinado cuál podría ser el móvil detrás de este crimen, que ha dejado consternada a la comunidad turrialbeña.

La muerte de Julio Ramírez no solo golpea a su familia, sino que también revive la preocupación por la inseguridad en zonas periféricas del país, donde desaparecidos y entierros clandestinos han comenzado a inquietar a la población.

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