La trama que rodea al exmagistrado y exministro de Seguridad de Costa Rica, Celso Gamboa Sánchez, se torna cada vez más espesa. De acuerdo con información brindada por tres testigos protegidos de la DEA, el exfuncionario habría recibido ganancias millonarias por su presunta participación como líder de una organización dedicada al tráfico internacional de cocaína. Así lo revelaron fuentes al medio crhoy.com.
Según el requerimiento de extradición emitido por un tribunal federal de Dallas, Texas, Gamboa estaría vinculado desde al menos el 2020 con una estructura criminal que coordinaba envíos de droga desde Costa Rica hacia el resto de Centro y Norteamérica. Las declaraciones apuntan a que el exjerarca habría embolsado entre $500.000 y $2 millones al mes por su participación en estas actividades ilícitas. Es decir, un mes malo 250 millones de colones y un mes bueno 1000 millones de colones.
Asesorías estratégicas y vínculos peligrosos
El informe de las autoridades estadounidenses sostiene que Gamboa pactó con tres extranjeros —un colombiano y dos hondureños, ya extraditados a EE. UU.— para asesorarlos en el movimiento de cargamentos de droga. Los hondureños estarían ligados a la banda conocida como “La H”, una organización criminal transnacional con fuerte presencia en el istmo.
Según el expediente, Gamboa ponía al servicio del grupo su conocimiento sobre logística estatal, como el funcionamiento de escáneres portuarios, la seguridad en puertos y su supuesta influencia en el Servicio Nacional de Guardacostas. Su paso por cargos clave del Poder Ejecutivo y Judicial le habría permitido acceder a información sensible utilizada para facilitar el paso de los cargamentos por suelo costarricense.
¿Doble cara? Supuesta traición a sus socios
En un giro inesperado dentro del caso, los documentos también revelan que Gamboa habría delatado a sus propios aliados, brindando información a la DEA que facilitó la captura y posterior extradición de la célula narco que operaba en el Caribe costarricense. Tras la caída del grupo, el exmagistrado —según los testigos— habría asumido el liderazgo de la organización junto a otro sujeto con historial delictivo.
Esta supuesta traición dentro del crimen organizado fortaleció su posición, al punto de que los informantes aseguran que Gamboa se convirtió en pieza clave del engranaje, liderando las operaciones desde Costa Rica.
Testimonios, evidencia digital y el juicio en camino
Los tres testigos extraditados no solo testificaron ante el Tribunal de Dallas, sino que además afirmaron contar con pruebas digitales, que incriminan directamente al exministro.
Estas pruebas, según indicaron, demuestran no solo las reuniones y acuerdos sobre los traslados de droga, sino también la escala de las ganancias que Gamboa habría recibido mensualmente, ubicándose entre medio millón y dos millones de dólares.
Las declaraciones están incluidas dentro del expediente de extradición 25-000071-0016-PE, actualmente en análisis por las autoridades costarricenses, luego de que Gamboa rechazara su entrega voluntaria y se le impusiera una medida de prisión preventiva de dos meses.
Un caso sin precedentes
Lo que comenzó como una captura más dentro de la cooperación judicial entre Costa Rica y EE. UU., ahora apunta a convertirse en uno de los casos más escandalosos en la historia reciente del país, involucrando a una figura que hasta hace poco representaba a la justicia nacional desde la Corte Suprema de Justicia.
En las próximas semanas, el país deberá decidir si extradita o no a uno de sus exfuncionarios más notorios, en un proceso que pone a prueba la independencia judicial, la lucha contra el crimen organizado y la transparencia institucional en Costa Rica.


