La activista guatemalteca y premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, ofreció una entrevista a la agencia AFP en la que expuso su postura sobre la situación política de América Latina y los conflictos internacionales actuales.
La líder indígena de 67 años viajó desde México, donde reside y ejerce como profesora de derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, hacia su país natal para participar en la inauguración de la Feria del Libro de Guatemala, evento que le rendirá homenaje en julio. Durante el encuentro, compartió sus valoraciones sobre las tensiones globales y las presiones que ejerce el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, hacia Cuba.
«Si Trump hubiera hablado en serio desde un principio, ¡ay Dios!, Cuba sería ya la finca de Trump. Porque a él le gustaría tener una finca maravillosa como Cuba, que es extraordinariamente hermosa. Esta isla es bellísima, codiciada», expresó Menchú.
La entrevistada añadió que, a pesar de las circunstancias, el territorio caribeño mantiene su postura actual. «No tengo una receta, pero sé que el pueblo cubano ya lleva casi 70 años resistiendo una invasión y sigue allí bien parado», comentó de manera textual.
Al ser consultada sobre las herramientas para resolver las disputas entre naciones, la galardonada de 1992 defendió la vigencia de la Organización de las Naciones Unidas como el principal espacio de mediación disponible.
«No veo otra instancia que sustituya a la ONU. Si se crea otro (organismo) sería entre los mismos y sería juez y parte. Por más que la ONU tenga vacíos, defectos, no mande o haya perdido espacio (…), es lo único que tenemos», argumentó.
Finalmente, la activista se refirió al panorama político en el continente y señaló que las discusiones ideológicas suelen apartar la atención de las necesidades básicas de los ciudadanos, mencionando los casos recientes de tensión en naciones como Bolivia.
«Como se pensó que el hambre y la dignidad humana se resolvían con ideología, el gran perdedor aquí siempre es el mismo, la gran cantidad de población que no incide en nada», concluyó la defensora de los derechos humanos.
*Con información de AFP.


