San Juan de Dios de Desamparados amaneció este lunes con un nudo en la garganta. Las calles donde alguna vez jugó una niña llamada Marilyn Chacón ahora están cubiertas de globos blancos y negros. En ese mismo barrio donde creció, la joven madre de 33 años perdió la vida junto a sus tres hijos, atrapados por un incendio que arrasó con la cuartería donde vivían.
El fuego, que se desató pasadas las 5:00 a. m. del domingo en una estructura de tres niveles que funcionaba también como pulpería, se convirtió en uno de los más letales de la última década para menores de edad en Costa Rica. Según confirmó el Cuerpo de Bomberos, no se registraba una tragedia similar desde el año 2016, cuando otra madre y tres niños fallecieron en Santa Cruz de Guanacaste.

Una vida marcada por la lucha
Marilyn no siempre vivió en esa estructura improvisada con láminas de zinc. Hasta hace apenas dos meses, ella y sus hijos residían en una casa de concreto, a solo unos metros de donde ocurrió la tragedia. Sin embargo, sus circunstancias cambiaron de forma drástica: enfrentaba una difícil separación de su pareja y una situación económica que se le salió de las manos. Fue entonces cuando no tuvo más opción que mudarse a la tercera planta del local conocido como Bazar La Bendición, un punto muy conocido en el vecindario.
Pese a las dificultades, Marilyn nunca bajó los brazos. Con esfuerzo logró terminar el bachillerato el año anterior, comenzó a estudiar inglés y soñaba con ingresar a la universidad. Su mayor motivación eran sus tres hijos: Kendall (11 años), Keylor (6) y la pequeña Kristell (3), a quienes siempre acompañaba a la escuela y de quienes nunca se despegaba.
Una madre que decidió proteger, incluso en silencio
La comunidad asegura que Marilyn vivía sola con los niños. Varios vecinos confirmaron que, en apariencia, su expareja y padre de los menores, un oficial de la Fuerza Pública llamado Andrés Guillén, tenía medidas cautelares en su contra, emitidas por el Juzgado de Violencia Doméstica de Desamparados. Incluso señalaron que Guillén había sido agresivo en el pasado y llevaba meses sin convivir con la familia.
La Fuerza Pública, por su parte, publicó una esquela lamentando el fallecimiento de los hijos de su funcionario, aunque no emitió ninguna declaración sobre las denuncias en su contra. El Poder Judicial sí confirmó que Guillén enfrenta un proceso activo ante la jurisdicción correspondiente.
El costo de la pobreza: una vivienda sin condiciones
La estructura donde ocurrió el incendio era una vivienda informal, sin condiciones de seguridad. Estaba construida con materiales altamente inflamables y no contaba con rutas de evacuación claras ni con sistemas contra incendios. A pesar de ser una pulpería en el primer nivel, las plantas superiores funcionaban como habitaciones tipo cuartería, donde vivían varias familias, entre ellas la de Marilyn.
El fuego se propagó con una rapidez devastadora, consumiendo todo a su paso. Los cuerpos de la madre y sus hijos fueron encontrados entre el segundo y tercer piso. Ella, según testigos, luchó por salvar a sus pequeños, llegando incluso a llamar a su madre para pedir auxilio minutos antes de que las llamas lo cubrieran todo.
¿Qué pasará ahora?
La historia de Marilyn no es un caso aislado. En Costa Rica, muchas mujeres enfrentan la maternidad solas, con escasos recursos y pocas redes de apoyo. Las cuarterías, cada vez más comunes en zonas urbanas, representan una opción desesperada para quienes no pueden pagar un alquiler formal.
Las autoridades investigan el origen del incendio, aunque los primeros reportes apuntan a que no fue provocado intencionalmente. Sin embargo, el debate sobre la regulación y control de este tipo de estructuras ya se ha encendido nuevamente.


