La comunidad de Pocosol, San Carlos, sigue conmocionada por la muerte de Liam, un niño de 3 años que perdió la vida tras caer a un pozo artesanal de unos 20 metros de profundidad. El caso, que ha encendido la indignación en la zona, también está marcado por el dolor de una madre que relató los últimos instantes con su hijo.
El ruego del pequeño
De acuerdo con el testimonio de la madre, la mañana del domingo Liam le pidió insistentemente salir a jugar. Al inicio, ella se negó y cerró la puerta de la casa, pero el niño, entre lágrimas, se tiró al suelo enojado.
“Me dio un beso en la mejilla y me dijo: Mamá, por favor”, relató la mujer, quien finalmente cedió y lo dejó salir con un niño más grande. Lo que parecía un simple juego terminó en tragedia apenas minutos después.
El accidente
El pequeño se dirigió a la casa de un vecino, donde había un pozo que llevaba alrededor de siete meses sin medidas de seguridad adecuadas. Sobre la abertura había unas tablas mal colocadas, que cedieron cuando los niños brincaron encima.
En cuestión de segundos, Liam cayó al vacío y terminó dentro del agua. La madre fue alertada por el otro menor y corrió al sitio, donde un vecino ya intentaba rescatarlo. El hombre llegó a ver las sandalias del niño, pero no pudo continuar por falta de oxígeno.
“Mi bebé estaba vivo porque todavía echaba burbujitas”, narró con dolor la madre.
El rescate
Más de 20 socorristas participaron en las labores que se extendieron por varias horas. Para poder descender, fue necesario utilizar bombas que extrajeron el agua acumulada. Finalmente, un rescatista localizó el cuerpo en el fondo del pozo.
Bomberos, Cruz Roja y el Grupo USAR desplegaron personal y equipo especializado en rescates verticales, pero el resultado fue fatal.
Investigación en curso
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) abrió una causa para determinar responsabilidades. La madre asegura que el dueño de la propiedad había sido advertido de la necesidad de tapar el pozo, pero no lo hizo. Incluso, se conoce que el propietario habría abandonado la vivienda tres meses atrás.
El pozo, ubicado dentro de una casa privada, representa no solo la escena de esta tragedia, sino también un peligro latente que ahora las autoridades buscan evitar que se repita en otras comunidades.
Un cumpleaños que no se pudo celebrar
El dolor se agrava al recordar que Liam había cumplido años el pasado 14 de setiembre. Sus tías paternas ya habían planeado un almuerzo familiar para celebrarlo, pero la tragedia truncó cualquier celebración.
Hoy, el país entero acompaña en duelo a una familia que perdió a un niño lleno de vida, risas y juegos, en un accidente que pudo evitarse.


