jueves, 16 julio 2026
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Confirman que esposo de joven asesinada era también el padre del bebé que ella esperaba

Un nuevo elemento se suma al caso del homicidio de Tamara Centeno Murillo, joven de 19 años que fue encontrada sin vida en enero pasado: pruebas genéticas confirmaron que su esposo, el ciudadano estadounidense David John Moriondo, de 60 años, era el padre del hijo que la víctima llevaba en su vientre.

Tamara desapareció el 22 de enero y, tras una intensa búsqueda, su cuerpo fue localizado dos días después en Calle La Granja, Palmares, envuelto en una bolsa plástica y con múltiples golpes que dificultaron su identificación.

La joven tenía cuatro meses de embarazo al momento del crimen. Desde un inicio, surgieron versiones que especulaban sobre una posible motivación relacionada con el embarazo, pero la prueba de paternidad realizada posteriormente descartó esa hipótesis al confirmar que Moriondo era el padre biológico del feto.

El abogado de la familia Centeno Murillo, Juan Miguel Villalobos, fue quien dio a conocer los resultados oficiales. «La prueba de ADN fue concluyente: el esposo de Tamara era el padre del hijo que esperaba», declaró el jurista al medio nacional CRHoy.

Un hallazgo oportuno y una detención clave

El cuerpo de la joven fue hallado antes de que venciera el plazo legal de detención preventiva para Moriondo, quien ya había sido arrestado como principal sospechoso. La rápida actuación de los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que rastrearon distintos puntos del Occidente del Valle Central, fue clave para mantener al extranjero bajo custodia.

Moriondo fue encontrado dentro de un vehículo SUV que pertenecía a la víctima, con señales de un aparente intento de suicidio. El automóvil estaba encendido, con una manguera conectada desde el tubo de escape hacia el interior. Además, el hombre presentaba cortes en las muñecas y se encontraba inhalando gases del motor cuando fue localizado.

Tecnología y desesperación: el rol de la madre en la búsqueda

La madre de Tamara tuvo un papel determinante en la localización del cuerpo, ya que tenía acceso a la ubicación en tiempo real del celular de su hija. Gracias a esta herramienta, pudo seguir el recorrido del dispositivo, que pasó por zonas como Barranca, Esparza, San Ramón y finalmente Palmares.

El teléfono fue encontrado dentro de una bolsa en las cercanías de una clínica y una licorera en San Ramón, junto con varias servilletas, lo que levantó aún más sospechas entre los familiares que colaboraban en la búsqueda.

Hacia una acusación más severa: posible doble homicidio

La confirmación de la paternidad no solo aporta información importante al caso, sino que también podría modificar la calificación legal del crimen. Según explicó el abogado Villalobos, la Fiscalía estaría en posición de imputar a Moriondo por un doble homicidio, ya que la legislación penal costarricense contempla la muerte de un feto en desarrollo como un agravante.

“El bebé ya tenía un nivel de gestación considerable. Si se acredita ese desarrollo fetal, entonces estaríamos hablando de dos víctimas, lo que incrementa el peso legal del caso”, señaló Villalobos.

Aunque la Fiscalía aún no presenta la acusación formal, se espera que incluya este nuevo elemento para endurecer los cargos.

Una relación reciente marcada por la tragedia

De acuerdo con los registros civiles, Tamara y Moriondo contrajeron matrimonio en octubre de 2023, cuando la joven tenía apenas 19 años. La pareja residía en El Empalme de San Ramón. Solo habían pasado tres meses desde su boda cuando ocurrió el crimen.

Actualmente, Moriondo cumple ocho meses de prisión preventiva mientras avanza la investigación. Si la Fiscalía presenta cargos por femicidio y homicidio, el imputado enfrentaría una pena de hasta 60 años de prisión, ya que ambos delitos están penados con hasta 35 años de cárcel cada uno

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