El caso de la empresaria sancarleña Ligia Zulema Faerron Jiménez dio un nuevo giro este martes, luego de que un can especializado del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detectara presencia de restos humanos en una vivienda dentro de una finca en Javillos de Florencia, San Carlos, donde se concentra la búsqueda.
El hallazgo se produjo durante las diligencias forenses en una propiedad relacionada con el principal sospechoso, un hombre de apellidos González López, quien habría sido visto por última vez conduciendo el vehículo de la víctima.
De acuerdo con información preliminar, el perro entrenado en detección de restos biológicos marcó una zona específica dentro de la vivienda, lo que llevó al equipo forense a iniciar excavaciones y recolección de muestras que serán enviadas a los laboratorios del OIJ para su análisis.
Las autoridades mantienen reserva sobre los resultados hasta confirmar científicamente si los restos corresponden a la mujer de 53 años, desaparecida desde el 26 de setiembre y reportada oficialmente el 1.º de octubre.
El director del OIJ, Randall Zúñiga, había adelantado horas antes que la investigación se enfocaba en la búsqueda del cuerpo de Faerron, ya que la hipótesis de que permaneciera con vida había sido descartada.
“No creemos que se trate de una persona viva. Lo que se realiza es una búsqueda de restos humanos o indicios que permitan sostener la acusación”, indicó Zúñiga.
El operativo, que incluye unidades caninas, agentes judiciales y peritos en rastreo de fluidos biológicos, se mantiene activo también en Ciudad Quesada, donde se allanaron otras propiedades vinculadas al caso.
La comunidad sancarleña sigue en vilo, mientras familiares y allegados de Ligia Faerron esperan que este hallazgo permita confirmar su paradero y esclarecer un caso que ha conmocionado a toda la región norte del país.


