«Se acabó el tiempo de la resignación»: Natalia Díaz promete sacudir el MAG y sacarlo de las oficinas
En el corazón de Dota, la candidata aseguró que el campo no ocupa «lástima ni discursos bonitos», sino créditos, caminos y seguridad real.
En una intervención dirigida al corazón histórico de la economía costarricense, la candidata presidencial del partido Unidos Podemos, Natalia Díaz, lanzó una crítica directa al funcionamiento actual de la institucionalidad agrícola. Desde Santa María de Dota, epicentro de uno de los mejores cafés del mundo, Díaz propuso una reingeniería total del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), exigiendo que la entidad abandone la burocracia de escritorio para volcarse al trabajo de campo.
Durante el foro «Vamos al Grano», la aspirante delineó una hoja de ruta que busca cambiar la narrativa del sector agropecuario: pasar de la supervivencia a la competitividad global, bajo la premisa de que el productor nacional no necesita subsidios de lástima, sino herramientas de mercado.
«Dejar de ser una cartera de oficina»
El punto medular de la propuesta de Díaz es la desconexión que existe entre la política pública y la realidad del surco. La candidata fue enfática al señalar que el MAG debe sufrir una transformación operativa inmediata.
«Insto a que deje de ser una cartera de oficina y salga al campo», sentenció Díaz. Esta visión implica que los técnicos y recursos del ministerio deben estar en las fincas, asesorando y acompañando a los cafetaleros, y no atrapados en trámites administrativos en San José.
Para la líder de Unidos Podemos, las necesidades del sector son tangibles y urgentes: «caminos, crédito, seguridad y acompañamiento». Estos cuatro pilares son, según su análisis, los que separan al productor del éxito, y no la falta de capacidad o voluntad de trabajo.
La defensa de la marca «Hecho en Costa Rica»
Díaz apeló al orgullo nacional y a la historia del «Grano de Oro» como motor de desarrollo social. Sin embargo, advirtió que no se puede vivir de las glorias pasadas si no se garantizan condiciones justas en el presente.
«Con el café hemos contado la historia de Costa Rica durante generaciones. Hoy nos toca escribir la próxima página», afirmó. Su compromiso se centra en defender la marca «Hecho en Costa Rica» no como un eslogan, sino mediante el establecimiento de cadenas de valor completas que aseguren que la ganancia llegue a quien trabaja la tierra.
«El campo no está condenado»
El discurso de la candidata buscó romper con el pesimismo que a menudo rodea al sector agrícola ante la apertura comercial y los costos de producción. Díaz rechazó la idea de que la agricultura sea una actividad residual.
«Se acabó el tiempo de la resignación. El campo costarricense no está condenado a sobrevivir, está listo para volver a liderar», agregó con vehemencia.
Su objetivo declarado es demostrar que el agro puede retomar su posición como el «corazón económico del país». Para lograrlo, prometió un gobierno que se dedique a quitar obstáculos y abrir caminos, sustituyendo los «discursos bonitos» por una gestión caracterizada por el trabajo, la seriedad y la valentía en la toma de decisiones estructurales.


