En cuestión de días, la Zona Sur pasó de experimentar algunos movimientos aislados a registrar una secuencia sísmica intensa que tiene en alerta a vecinos desde Uvita hasta Osa. La situación ha levantado la duda que muchos se hacen hoy: ¿por qué está temblando tanto? ¿Puede venir un sismo más fuerte?
De acuerdo con el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), el temblor más fuerte de esta jornada —el que sacudió al país este sábado a las 12:41 p. m.— tuvo una magnitud de 5,6 y se originó 59 kilómetros al suroeste de Uvita, una zona conocida por su alta actividad tectónica.
Pero este evento no fue aislado. Los expertos confirman que, desde el 17 de noviembre, en ese mismo sector se desarrolla una secuencia sísmica que ya dejó más de 400 eventos registrados y al menos cinco movimientos de magnitud superior a 5. Muchos de estos sismos han sido sentidos en comunidades del Pacífico Sur y, en varias ocasiones, incluso en el Valle Central, gracias a la profundidad y orientación de las ondas sísmicas.
¿Se puede esperar un sismo más fuerte?
Según especialistas del Ovsicori, una secuencia sísmica no necesariamente anuncia un terremoto mayor, pero tampoco se puede descartar de manera absoluta. Estos enjambres responden al acomodo natural de placas y fallas geológicas que en esta región están en constante interacción debido a la subducción de la placa del Coco bajo la placa Caribe.
Lo que sí es claro es que el patrón de actividad actual no es común en tan pocos días, lo que explica la preocupación de la población. Sin embargo, el organismo científico insiste en que, hasta el momento, no existe evidencia que permita predecir un evento más grande, pues la sismología moderna aún no puede anticipar terremotos.
Un recordatorio de dónde vivimos
Costa Rica está asentada sobre un terreno complejo y altamente dinámico, y la Zona Sur —particularmente la franja entre Uvita, Osa y Golfito— se ubica en una de las regiones más activas del país. Cuando estas fallas se ajustan, pueden producir días enteros de réplicas, sismos encadenados u “enjambres sísmicos”, como el que actualmente se vive.
Por ahora, Ovsicori mantiene vigilancia constante y recuerda a la población que es importante revisar mochilas de emergencia, tener rutas de evacuación claras y mantener la calma ante la posibilidad de nuevos temblores, sean pequeños o moderados.
Mientras la tierra sigue moviéndose, los vecinos del sur —y buena parte del país— permanecen atentos a cualquier nueva actualización científica. En un país sísmico como el nuestro, la prevención y la información siguen siendo la mejor herramienta.


