La tranquilidad del mediodía en la Zona Sur se vio interrumpida este sábado 22 de noviembre, cuando dos temblores seguidos obligaron a más de un vecino a salir de sus casas con el corazón acelerado. Aunque no se han reportado daños, la seguidilla sí encendió las alarmas en una región que ya venía acumulando actividad sísmica durante la semana.
El primer movimiento, de magnitud 5,1, ocurrió exactamente a las 12:41 p. m. Su origen se ubicó 46,1 kilómetros al noroeste de San Pedrillo de Osa, según datos del Ovsicori. Este sismo incluso logró sentirse en algunos puntos del Valle Central, especialmente en edificios altos, donde más de uno sintió el jalón.
Apenas 12 minutos más tarde, a las 12:53 p. m., la tierra volvió a vibrar en el mismo sector. Esta vez fue un sismo más leve, de magnitud 3, pero suficiente para preocupar a las comunidades que ya estaban alertas por el primero.
Lo cierto es que Osa ha tenido días bastante movidos. El pasado 18 de noviembre, otro temblor también se dejó sentir no solo en la Zona Sur, sino en parte de la Gran Área Metropolitana, recordando lo activa que puede ser esta región debido a su compleja interacción de fallas geológicas.
Aunque por ahora no existe reporte de daños materiales ni personas afectadas, los especialistas suelen recordar que la seguidilla sísmica es normal en zonas altamente activas, pero que nunca está de más mantener rutas de evacuación claras y mochilas de emergencia listas.
En una semana donde la tierra no ha querido quedarse quieta, los vecinos del sur siguen muy atentos a lo que pueda ocurrir en las próximas horas. Costa Rica, como siempre, convive con su naturaleza poderosa y sorprendente.


