Además de los movimientos en paredes y techos, muchos vecinos del Gran Área Metropolitana aseguraron haber escuchado un retumbo fuerte durante el sismo de magnitud 4,1 que sacudió el país la madrugada de este viernes 22 de agosto.
El evento se registró a las 12:45 a. m., con epicentro en Barrio Tournón, San José, y a solo 4 kilómetros de profundidad, según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA).

¿Por qué se escuchó ese estruendo?
El sismólogo Federico Guendel, del OVSICORI, explicó que este tipo de ruidos son comunes en sismos superficiales, pero resultan más notorios en áreas pobladas:
“Es muy común la presencia de ruidos o retumbos en eventos sísmicos superficiales. Estos ruidos se deben a la propagación de las ondas sísmicas y su interacción con la superficie de la Tierra, lo que genera energía sonora. En zonas urbanas, las altas frecuencias provocan vibración en estructuras, vidrios y techos, generando la sensación de un ventolero o un tren que pasa muy cerca”.
Sin daños reportados
Aunque el temblor causó alarma por el movimiento repentino y el ruido que lo acompañó, la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) confirmó que no se registraron daños materiales ni incidentes. Únicamente se contabilizaron múltiples reportes ciudadanos que describieron el sismo como “fuerte” en el centro del país.
Contexto sísmico
Costa Rica experimenta miles de sismos cada año, la mayoría de baja intensidad. Sin embargo, aquellos que ocurren a poca profundidad, como el de esta madrugada, suelen sentirse más fuertes y acompañados de retumbos que sorprenden a la población.
Hasta el momento, los expertos no han registrado réplicas de importancia relacionadas con este evento.


