Las condiciones en las que se distribuyen los alimentos a personas privadas de libertad en el Centro de Atención Institucional (CAI) Jorge Arturo Montero, conocido como La Reforma, han sido señaladas como parte de un posible caso de malos tratos. Esto, tras una denuncia que ahora está siendo investigada penalmente por la Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción (Fapta).
La situación salió a la luz a partir de una inspección realizada por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT), órgano adscrito a la Defensoría de los Habitantes, en los módulos de alta contención del centro penitenciario.
Aunque el informe reconoce que los alimentos suelen salir en condiciones higiénicas adecuadas desde la cocina del CAI, también alerta sobre prácticas inadecuadas durante el traslado. Entre las irregularidades detectadas figuran que las bandejas de comida son colocadas directamente en el suelo —el cual no se encontraba limpio— como parte del protocolo de revisión de objetos prohibidos. Además, se observó la presencia de gatos merodeando por la zona, lo que agrava el riesgo de contaminación.
El alimento, que pierde temperatura durante el trayecto, no se sirve en bandejas individuales proporcionadas por el centro, sino que los reclusos deben utilizar tazas inadecuadas o incluso bolsas plásticas. Según el informe, estas tazas no se pueden lavar correctamente debido a que el jabón suministrado por la administración penitenciaria es insuficiente.
Otro de los puntos críticos señalados es el horario de la última comida del día, que se entrega alrededor de las 4:00 p.m. Esto obliga a muchos reclusos —en especial aquellos con necesidades médicas— a consumirla aún más fría horas después, incrementando el riesgo de proliferación bacteriana.
En entrevistas realizadas por el MNPT, los privados de libertad expresaron su malestar por la baja cantidad de comida, su deficiente cocción, mal sabor y falta de higiene. También mencionaron pérdida de peso y falta de atención a dietas especiales. Tanto funcionarios como personas encarceladas mostraron inconformidad con la calidad del servicio de alimentación.
El informe advierte sobre la existencia de una posible contaminación cruzada y recomienda que los alimentos sean servidos desde la cocina en bandejas individuales. “Las condiciones encontradas por el MNPT redundan en un no cumplimiento mínimo de principios de manipulación de alimentos y constituyen un tratamiento indigno para la alimentación de un ser humano”, señala el documento.
Asimismo, se recuerda que, según la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, una alimentación deficiente representa una violación a la integridad personal.
La investigación liderada por Fapta, bajo el Ministerio Público, responde a la denuncia de “aparentes hechos de abuso de autoridad y presunta tortura”. Entre los testigos y víctimas figura el exmagistrado y exministro Celso Manuel Gamboa Sánchez, quien fue trasladado desde el módulo de máxima seguridad hacia los Tribunales de San José como parte del proceso judicial.
Hasta el momento, la Fiscalía ha confirmado que algunos de los funcionarios sospechosos pertenecen a la Policía Penitenciaria, aunque no ha revelado más detalles debido a que el caso sigue en curso.


