Darling Peralta, una joven madre alajuelense de tan solo 21 años, enfrenta uno de los momentos más devastadores de su vida: la pérdida de su bebé, Evangeline, cuando ya tenía 40 semanas de gestación. Según relata, la tragedia pudo haberse evitado si el Hospital San Rafael de Alajuela hubiese actuado con la diligencia que ameritaba su situación.
Todo comenzó el pasado viernes, cuando, tras recibir una referencia médica desde el Ebáis, Peralta acudió al hospital solicitando la inducción del parto. Su embarazo había llegado a término, y las recomendaciones médicas apuntaban a que ya era momento de recibir a su hija. No obstante, denuncia que en el hospital se le negó el procedimiento bajo el argumento de que, por ser joven, podía “aguantar más días”.

Durante los días siguientes, la madre continuó experimentando contracciones y señales que, aunque leves, le generaban inquietud. A pesar de acudir varias veces a consulta, los profesionales supuestamente la enviaban de regreso a casa, asegurándole que todo marchaba bien.

Pero el lunes el panorama cambió drásticamente. Darling ya no sintió movimiento en su vientre y, al regresar al centro médico, los médicos confirmaron lo que ninguna madre quisiera escuchar: su hija había fallecido en el útero.
Tras la confirmación del deceso, los médicos finalmente procedieron con la inducción del parto, una decisión que, según la familia, debió tomarse días antes. “¿De qué sirvió esperar? ¿Por qué no lo hicieron el viernes, cuando ya todo estaba listo para que mi hija naciera sana?”, expresó Peralta con profundo dolor.
La joven madre ha utilizado las redes sociales para hacer pública su denuncia, acompañada del clamor de una familia destrozada. “Era una bebé deseada, esperada y amada por toda la familia. Nos arrebataron la felicidad de las manos”, escribió.
Este caso ha generado una ola de indignación entre usuarios en redes sociales, quienes exigen una investigación profunda sobre lo sucedido. La denuncia, además, revive los cuestionamientos sobre el trato que reciben muchas mujeres en los centros de salud pública del país, especialmente cuando se trata de embarazos en etapa final.
Por el momento, el Hospital San Rafael de Alajuela no ha emitido una respuesta oficial al respecto.
¿Qué dicen los protocolos?
En Costa Rica, una gestación que llega a las 40 semanas se considera “a término” y es común que se evalúe la inducción del parto si existen señales de riesgo para la madre o el bebé. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud señalan que el monitoreo debe ser más riguroso a partir de ese momento, especialmente si se presentan contracciones o pérdida de movimientos fetales.
¿Qué podría pasar ahora?
De confirmarse que hubo negligencia médica, el caso podría ser llevado tanto al ámbito judicial como a instancias administrativas, como la Defensoría de los Habitantes y la Dirección General de Servicios de Salud del Ministerio de Salud. Además, el Colegio de Médicos podría abrir una investigación disciplinaria interna.
Mientras tanto, la familia de Darling Peralta pide justicia por Evangeline. Más allá de las redes sociales, su clamor se convierte en una alerta sobre los vacíos que pueden costar vidas en el sistema de salud.


