jueves, 25 junio 2026
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Un horror: mató a su novia porque lo iba a dejar

Un crimen que pudo prevenirse: mató a su ex pareja y ahora, 13 años después, la Justicia lo deja en libertad

El nombre de Melina Briz aún resuena con fuerza en su comunidad y en quienes siguen pidiendo justicia por las víctimas de la violencia de género. La joven fue asesinada brutalmente en 2012 por su expareja, Ariel Troncoso, en un acto que reflejó de forma cruda los riesgos que enfrentan las mujeres al intentar cortar relaciones abusivas. Ahora, a pesar de haber sido condenado a 18 años de cárcel, Troncoso saldrá en libertad antes de cumplir la pena completa.

La decisión judicial de concederle la libertad asistida, a poco más de 13 años del femicidio, ha causado indignación entre los familiares de la víctima y organizaciones que luchan contra la violencia machista. El beneficio fue otorgado por el juez Juan Galarreta, del Juzgado de Ejecución Penal N.º 2, bajo el argumento de que el condenado ha cumplido con los requisitos legales para acceder a este régimen.

El crimen de Melina Briz: una historia de desigualdad y contro

Melina tenía apenas 18 años cuando comenzó una relación con Troncoso, un hombre 22 años mayor que ella. Por temor al rechazo de su entorno debido a la diferencia de edad, decidió mantener el vínculo en secreto. Con el tiempo, notó actitudes posesivas y un entorno que no le ofrecía una relación sana. Decidió terminar.

Fue precisamente esa decisión la que detonó el desenlace fatal. El 10 de febrero de 2012, Troncoso le pidió verse “para hablar”. Melina accedió, pero no le dijo a su familia con quién se reuniría. Cuatro días después, su cuerpo fue encontrado desnudo, cubierto con cal y ramas al costado de un camino rural, con señales de estrangulamiento y heridas en las muñecas.

La confesión del agresor fue escalofriante: “Me mandé una cagada con Melina”, admitió cuando lo detuvieron. Ante el tribunal, aseguró haberse “vuelto loco” luego de que ella mencionara a otro hombre durante la conversación. La ahorcó y luego arrastró su cuerpo hasta una zanja. “De ahí no recuerdo más”, dijo.

Una condena que no contempló el femicidio

En 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 4 lo condenó a 18 años de prisión por homicidio agravado por alevosía, pero no pudo aplicar la figura de femicidio, ya que esta se incorporó al Código Penal argentino en diciembre de 2012, meses después del asesinato.

Esa diferencia técnica en el encuadre legal limitó el acceso a una pena más dura. De haberse juzgado hoy, con la legislación actual, probablemente Troncoso habría recibido prisión perpetua.

La decisión judicial y el temor de los vecinos

El juez Galarreta concedió la libertad con ciertas condiciones: mantener domicilio fijo, someterse a control por parte del patronato de liberados, no incurrir en nuevos delitos, conseguir trabajo y recibir tratamiento psicológico. Sin embargo, la decisión fue apelada tanto por la fiscalía como por la familia de Melina.

“Lo peor es que va a vivir en un complejo habitacional con muchos vecinos que ni saben quién es. La comunidad no fue informada”, advirtió la abogada de la familia, Adelina Martorella, en declaraciones al medio TN. La liberación, no obstante, se hará efectiva mientras se resuelve el recurso en la Cámara de Apelaciones.

Una alerta sobre el sistema judicial

Este caso pone sobre la mesa una discusión que también se da en Costa Rica y otros países de América Latina: ¿está el sistema judicial preparado para proteger realmente a las víctimas de violencia de género? ¿Qué mensaje se envía cuando un homicida confeso queda libre sin cumplir la totalidad de su condena?

En contextos donde la violencia contra las mujeres sigue en aumento, este tipo de decisiones judiciales no solo generan dolor en los allegados de las víctimas, sino también sensación de impunidad en la sociedad.

Según datos del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, en América Latina se registra un promedio de 12 femicidios por día. Muchas de estas muertes, como la de Melina, podrían haberse evitado si existieran mecanismos más eficaces de prevención, protección y sanción.

¿Justicia cumplida?

Para quienes conocieron a Melina Briz, la liberación de su asesino no representa una segunda oportunidad, sino una herida abierta que el paso del tiempo no logró cerrar. La memoria de la joven se mantiene viva en cada marcha, cada mural, cada reclamo de justicia que busca evitar que otras mujeres terminen igual.

Y aunque la ley diga que Troncoso puede salir, para muchas personas, el verdadero juicio —el de la sociedad— apenas comienza.

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