martes, 21 julio 2026
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Quién es el patriarca cristiano ortodoxo que se reunió con el papa León XIV

Bartolomé I: el patriarca ortodoxo que fortalece lazos con Roma en un momento histórico

La reciente visita del papa León XIV a Turquía volvió a poner en el centro del escenario mundial a Bartolomé I, el patriarca ecuménico de Constantinopla y figura clave en el diálogo entre las grandes tradiciones del cristianismo. Ambos líderes religiosos no solo conmemoran los 1.700 años del Concilio de Nicea en Iznik, sino que también se alistan para firmar una declaración conjunta que podría marcar un nuevo capítulo en las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Bartolomé I encabeza espiritualmente a unos 250 millones de cristianos ortodoxos a nivel global, una posición que lo convierte en un referente natural cuando se trata de tender puentes entre iglesias separadas por siglos de historia.

Orígenes y formación: un hijo de la frontera cultural

Nacido como Dimitrios Archontonis el 29 de febrero de 1940 en Imbros —hoy Gökçeada—, Bartolomé I creció en una comunidad griega dentro del territorio turco, un contexto marcado por identidades cruzadas y tensiones históricas. De acuerdo con ACI Prensa, esa experiencia temprana influyó fuertemente en su visión conciliadora.

Su formación teológica se desarrolló en la prestigiosa Escuela de Halki, donde fue ordenado diácono en 1961 y sacerdote en 1969. Posteriormente amplió su preparación en instituciones de Europa y Roma, incluyendo el Pontificio Instituto Oriental de la Universidad Gregoriana y universidades de Suiza y Alemania. Su tesis doctoral en Atenas se enfocó en Derecho Canónico, área en la que luego se convertiría en referente.

En 1991 fue elegido patriarca ecuménico de Constantinopla, sucesor del apóstol Andrés y reconocido como primus inter pares, un título que simboliza un liderazgo de honor y servicio, sin autoridad administrativa sobre las demás Iglesias ortodoxas.

Protagonista en el resurgimiento de las Iglesias orientales

Con la caída del Telón de Acero, numerosas iglesias del Este europeo recuperaron su libertad después de décadas de represión. En ese contexto, Bartolomé I cobró relevancia ofreciendo acompañamiento a comunidades de países como Rumanía, Bulgaria y Albania, que intentaban reorganizarse en medio de escenarios políticos y religiosos profundamente alterados.

Su compromiso ecuménico es uno de los rasgos que más destacan analistas y medios especializados. Desde el inicio de su patriarcado ha impulsado encuentros con la Iglesia Católica, iglesias orientales separadas, comunidades protestantes y representantes del judaísmo y el islam.

Con los pontificados de Benedicto XVI y Francisco consolidó relaciones históricas, como la visita de Benedicto a Turquía en 2006, cuando ambos rezaron juntos y se pronunciaron contra toda forma de violencia religiosa.

El “Patriarca Verde” y los retos dentro de la ortodoxia

Bartolomé I también ha sido pionero en temas ambientales. Mucho antes de que la Iglesia Católica publicara Laudato si’, ya promovía encuentros interreligiosos sobre el cuidado de la creación, lo que le valió el sobrenombre de “Patriarca Verde”.

Sin embargo, el liderazgo ecuménico no lo ha eximido de controversias internas. Su decisión de otorgar la autocefalia a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania en 2018 provocó un quiebre con el patriarcado de Moscú, que rompió comunión con Constantinopla. La guerra en Ucrania tensó aún más la relación, especialmente después de que Bartolomé criticara abiertamente la postura religiosa rusa frente al conflicto.

Un encuentro que busca unidad en tiempos divididos

La reunión con el papa León XIV adquiere especial relevancia en este contexto. Según ACI Prensa, ambos líderes firmarán una declaración que sigue la línea iniciada por Pablo VI y Atenágoras, reforzada posteriormente por Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

Antes de su viaje, León XIV publicó la carta apostólica In Unitate Fidei, donde resaltó el valor ecuménico del Concilio de Nicea y llamó a superar antiguas controversias doctrinales para avanzar hacia una comunión visible entre cristianos.

El mensaje del pontífice es claro: en un mundo dividido, la unidad entre las iglesias puede transformarse en un signo de paz y una herramienta de reconciliación global.

Bartolomé I, con sus décadas de diálogo, su trayectoria académica y su postura firme ante los desafíos contemporáneos, se mantiene como un actor indispensable en ese camino.

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