Lo que comenzó como un dolor persistente en la cadera y una hinchazón abdominal terminó en un diagnóstico devastador para Tamara Mulley. A los 27 años, tras casi diez meses de espera para ver a un especialista, descubrió que padecía un cáncer poco frecuente y en estado avanzado.
Desde los 16 años convivía con molestias que atribuía al ejercicio o a dolores habituales. Nunca imaginó que esos síntomas podían estar relacionados con una enfermedad grave.
Una espera que se hizo eterna
Cuando decidió consultar por la inflamación abdominal persistente, en una primera evaluación le mencionaron la posibilidad de endometriosis y la derivaron a ginecología. Sin embargo, el turno con el especialista tardó casi un año en llegar.
Mientras tanto, el dolor se intensificó. Le costaba permanecer de pie en el trabajo y debía sentarse constantemente. La situación se volvió más alarmante cuando comenzó a experimentar dificultades para respirar, lo que la llevó a acudir a la guardia.
Allí le realizaron una radiografía que mostró una anomalía. Posteriormente, una tomografía permitió profundizar en los estudios y reveló la gravedad del cuadro.
El diagnóstico
Fue derivada al Guy’s Hospital Cancer Centre, en Londres, donde el 23 de diciembre de 2023 recibió la confirmación: colangiocarcinoma en estadio 4.
El colangiocarcinoma es un cáncer poco frecuente que afecta las vías biliares y suele ser difícil de detectar en etapas tempranas porque sus síntomas son inespecíficos. En su caso, la enfermedad ya se había extendido a la cadera, la columna, la clavícula, los pulmones y el hígado.
La demora en acceder a estudios más complejos fue un factor determinante en la detección tardía.
Tratamiento y esperanza
Tras conocer el diagnóstico, inició un tratamiento combinado de inmunoterapia y quimioterapia. Aunque inicialmente recibió un pronóstico poco alentador, su respuesta fue mejor de lo previsto y logró completar más ciclos de los esperados.
Actualmente continúa en tratamiento y se ha involucrado en campañas para promover el diagnóstico temprano y mejorar el acceso a la atención especializada.
“Quiero que nadie más reciba una sentencia de muerte al momento del diagnóstico, sino que tenga acceso al tratamiento adecuado y a tiempo”, expresó, decidida a transformar su experiencia en un mensaje de conciencia y apoyo para otros pacientes.


