Volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los llamados therian y la convivencia en espacios públicos. Las imágenes muestran el momento en que un conductor de autobús cierra la puerta justo cuando uno de estos jóvenes intentaba subir a la unidad, mientras otros pasajeros ya habían abordado con normalidad.
La escena fue captada por una persona que también esperaba transporte en el paradero y posteriormente difundida en redes sociales, donde rápidamente acumuló miles de reproducciones y comentarios.
¿Qué ocurrió?
En el video se observa a tres adolescentes en la parada. Llevaban accesorios alusivos a animales —máscaras y elementos que evocaban a un zorro, un tigre y un lobo— y realizaban algunos movimientos inspirados en esas figuras. Mientras aguardaban el autobús, varias personas alrededor los miraban con evidente sorpresa.
Cuando la unidad llegó, el abordaje transcurrió sin inconvenientes para la mayoría de usuarios. Sin embargo, al momento en que uno de los jóvenes, quien portaba una máscara de zorro, intentó subir, el conductor cerró la puerta y arrancó, dejándolo en la acera. El muchacho retrocedió desconcertado, mientras sus acompañantes reaccionaban con asombro.
No trascendieron detalles oficiales sobre la versión del conductor ni de la empresa de transporte.
Un fenómeno que crece en redes
El término therian se ha popularizado en plataformas como TikTok e Instagram durante el último año. Se refiere, principalmente, a jóvenes que manifiestan una identificación espiritual o simbólica con un animal. Algunos optan por usar accesorios como colas o máscaras, y en ciertos casos imitan posturas o movimientos asociados a la especie con la que se identifican.
El fenómeno ha generado reacciones diversas: desde quienes lo ven como una forma de expresión personal hasta quienes cuestionan si estas manifestaciones pueden incomodar en determinados entornos.
Reacciones divididas
La grabación desató un intenso intercambio de opiniones. Parte de los usuarios consideró que negar el servicio de transporte por la apariencia o forma de expresión del joven podría interpretarse como un acto discriminatorio. Otros sostuvieron que el conductor pudo haber actuado por razones de seguridad o por considerar inapropiado el comportamiento dentro de la unidad.
El episodio no es aislado. Días antes circuló otro video en el que una joven fue retirada de un vehículo de transporte privado tras identificarse con el nombre de un galgo español. Ambos casos alimentan la conversación sobre hasta dónde llega la libertad de expresión y cuáles son los límites en servicios públicos.
El fondo del debate apunta a un tema más amplio: la convivencia en espacios compartidos y el respeto a la diversidad de expresiones. En sociedades cada vez más expuestas a tendencias globales gracias a las redes sociales, fenómenos como el de los therian encuentran visibilidad inmediata, pero también escrutinio constante.


