domingo, 7 junio 2026
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«Despliegue masivo»: La orden de combate de Maduro ante la llegada del arma más poderosa de EE.UU. a sus costas

«Si el imperialismo llegara a dar un golpe…»: El régimen activa misiles, tanques y civiles ante el operativo estadounidense que ya deja 76 muertos.

El régimen de Nicolás Maduro ha elevado la retórica bélica a su máximo nivel. Las Fuerzas Armadas de Venezuela activaron este martes un «despliegue masivo» de todas sus divisiones en todos los estados del país, una movilización que incluye sistemas de misiles, unidades navales y la milicia civil.

Esta demostración de fuerza es la respuesta directa a lo que Caracas califica de «amenazas imperiales» de Estados Unidos. La tensión en el Caribe, que ha ido escalando silenciosamente en los últimos meses, se encuentra en un punto crítico ante la inminente llegada del portaaviones más avanzado de la flota estadounidense a la región.

Un operativo antidrogas con saldo de guerra

 

La tensión actual no surge de la nada. Desde finales de agosto, el ejército de Estados Unidos mantiene un operativo militar antidrogas de gran envergadura en el Caribe, argumentando que busca frenar el narcotráfico proveniente de Colombia y Venezuela.

Sin embargo, las cifras de esta operación, reveladas por fuentes internacionales, son escalofriantes y se asemejan más a un conflicto de baja intensidad. El operativo estadounidense reporta un saldo de 20 embarcaciones bombardeadas en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, con un resultado de 76 muertes confirmadas.

Para el gobierno venezolano, esta operación es una fachada. Caracas insiste en que el verdadero objetivo de Washington es establecer un bloqueo de facto y crear las condiciones para derrocar a Nicolás Maduro. Aunque Maduro ha reiterado sus llamados de «paz», su respuesta es militar.

El «USS Gerald R. Ford»: El arma que dispara las alarmas

 

El detonante inmediato de la nueva movilización venezolana es la confirmada llegada a la región del portaaviones USS Gerald R. Ford. No se trata de cualquier navío; es el buque de guerra más grande, moderno y costoso jamás construido por el ejército estadounidense.

Su presencia, que se unirá al despliegue militar ya existente a solo unos cientos de kilómetros de las costas venezolanas, es interpretada por el régimen de Maduro como el paso final en el cerco militar.

La respuesta de Caracas ha sido mostrar su propio músculo. Un comunicado del Ministerio de Defensa venezolano detalla un despliegue de «medios terrestres, aéreos, navales, fluviales y misilísticos». Crucialmente, también incluye a la «milicia bolivariana», la estructura de civiles enlistados y armados que forma parte del aparato de defensa del chavismo.

Propaganda interna vs. amenaza real

 

El canal estatal venezolano, VTV, difundió durante todo el martes discursos de líderes militares desde varios estados, mostrando imágenes de movilización de efectivos y equipos. No obstante, analistas internacionales señalan un patrón conocido: estos anuncios, diseñados para el consumo interno, no siempre se traducen en operaciones visibles o sostenidas sobre el terreno.

La estrategia de Maduro parece ser doble: por un lado, responder a la escalada de Washington y, por otro, unificar a sus bases ante un enemigo externo claro.

«Si el imperialismo llegara a dar un golpe de mano y hacer daño… (tendríamos) movilización y combate de todo el pueblo de Venezuela», advirtió Maduro el lunes, preparando el terreno para la movilización actual.

Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene una postura ambigua. El presidente Donald Trump minimizó la semana pasada los temores de una guerra directa, pero fue tajante al afirmar que cree que los días de Maduro en el poder «están contados». La llegada del USS Gerald R. Ford parece ser la herramienta de presión para cumplir esa predicción.

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