miércoles, 1 julio 2026
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«Un paso a la vez»: La polémica respuesta del presidente morado tras las críticas por la vestimenta «holgada» de sus muchachas

«Fue un rescate de emergencia»: La dirigencia tibaseña admite que el proyecto iba a desaparecer y que una leyenda del club tuvo que intervenir para que el equipo jugara, aunque fuera con indumentaria de ligas menores.

El Clásico Nacional Femenino disputado este viernes en el Alejandro Morera Soto dejó un sabor amargo en las filas moradas, y no solo por el marcador adverso de 2-1. Mientras Liga Deportiva Alajuelense celebraba otra victoria que ratifica su hegemonía, en redes sociales la afición saprissista estallaba de indignación, no por el fútbol, sino por la imagen.

Las jugadoras del Deportivo Saprissa saltaron a la cancha con uniformes visiblemente grandes, de corte masculino y sin la personalización adecuada para una primera división. La lluvia de críticas obligó al presidente del club, Roberto Artavia, a «dar la cara» y explicar lo que él mismo tituló como «Una historia de uniformes», revelando una realidad administrativa mucho más preocupante que la talla de una camiseta.

La confesión: El equipo no existía en el papel

Para entender por qué una institución tan grande no tiene ropa para sus jugadoras, hay que ir al fondo del asunto. Artavia destapó la olla: a mediados del año pasado, la decisión de la directiva era no participar en el torneo nacional.

Básicamente, el Saprissa Femenino estaba desahuciado. Al no existir equipo en la planificación, no se realizó el pedido internacional de indumentaria a la marca patrocinadora (Kappa) con los meses de antelación que exige la logística global.

El factor Erick Lonis: El jerarca reveló que la reactivación del proyecto ocurrió de forma tardía, a finales de 2025. Aquí surge un nombre clave: Erick Lonis. El exguardameta y leyenda morada fue la pieza fundamental para convencer a la directiva de «revivir» la rama femenina y reforzar la plantilla. Sin embargo, cuando se dio el «sí», el contenedor con la ropa de la temporada 2026 (diseñada solo para el equipo masculino y ligas menores) ya venía en camino o estaba en producción, dejando a las mujeres sin su propia piel.

«Morado y decente», pero no profesional

La solución de emergencia fue echar mano de lo que había en bodega. «Utilizamos piezas disponibles de divisiones menores y accesorios previamente guardados», explicó Artavia. El presidente defendió que el uniforme era «morado, decente y con historia», pero reconoció implícitamente que dista mucho de la imagen profesional que proyecta su archirrival, Alajuelense, cuyas jugadoras portan indumentaria a la medida y patrocinadores exclusivos.

Promesa para el segundo semestre

Ante la molestia de la afición, que exige respeto para las jugadoras, Artavia pidió paciencia. El compromiso es que, para el segundo semestre del 2026, el proceso de fabricación y traslado se habrá completado, y las tibaseñas podrán jugar «con la elegancia y prestancia que deben caracterizar a todos nuestros equipos».

Lo deportivo: Reflejo de lo administrativo

En la cancha, la improvisación administrativa pareció pasar factura anímica o logística.

  • El Partido: Las «Leonas» manudas golpearon en momentos clave. Un gol de camerino a los 30 segundos y otro al 27’ liquidaron el plan de juego morado temprano.

  • La Reacción: Aunque la experimentada Carolina Venegas descontó en el complemento, el esfuerzo no alcanzó.

El Saprissa Femenino está en reconstrucción, literal y figurativamente. Mientras la Liga vuela en jet privado en cuanto a gestión, las moradas intentan despegar en una avioneta que, hasta hace dos meses, no tenía ni motor… ni uniformes.

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