El peligro está en la temperatura, no en la bebida
Un hábito cotidiano como disfrutar de una taza de café, té o mate demasiado caliente podría tener consecuencias para la salud. Diversos estudios señalan que el consumo de bebidas a temperaturas muy altas incrementa el riesgo de cáncer de esófago.
No se trata de que estas bebidas sean dañinas en sí mismas, sino de que el calor excesivo puede provocar lesiones en la mucosa esofágica. Según los especialistas, la irritación térmica repetida es probablemente el factor que predispone a la aparición de este tipo de cáncer.
Qué dicen los estudios
Una revisión publicada en la National Library of Medicine analizó múltiples investigaciones sobre alimentos y bebidas calientes. Más de la mitad de los estudios incluidos mostraron un aumento estadísticamente significativo del riesgo de cáncer de esófago en personas que consumían estas bebidas a temperaturas muy elevadas.
El riesgo fue observado especialmente en consumidores habituales de café, té y mate en regiones donde se acostumbra beberlos casi hirviendo.
Una recomendación sencilla
Los expertos aclaran que no es necesario dejar de tomar café, té o mate. La clave está en esperar a que se enfríen un poco antes de beberlos. De esta manera, se disfruta de sus beneficios sin exponer al esófago a un daño térmico constante.


