viernes, 3 julio 2026
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¿Sabías que el dolor menstrual puede ser tan intenso como un infarto?

El dolor menstrual, conocido médicamente como dismenorrea, es una de las causas más comunes de incapacidad temporal en mujeres jóvenes y adultas. Lejos de ser “un simple malestar”, diversos estudios demuestran que su intensidad puede llegar a ser comparable con la de un infarto agudo de miocardio.

Lo que dice la ciencia

De acuerdo con una investigación de la University College London (2018), el dolor asociado a la menstruación y a enfermedades como la endometriosis puede alcanzar niveles de 7 a 8 en la escala de dolor (donde 10 es el máximo posible). En otras palabras, una mujer con cólicos severos puede estar experimentando un sufrimiento físico similar al de una persona con un ataque cardíaco.

Aunque la diferencia es que la dismenorrea no pone en riesgo la vida de forma inmediata, sí puede ser altamente incapacitante, afectando la concentración, el rendimiento laboral y la calidad de vida.

Un problema de salud pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos 1 de cada 10 mujeres en el mundo sufre endometriosis, una condición en la que el tejido del útero crece fuera de este, causando dolores menstruales incapacitantes, sangrado abundante e incluso infertilidad.

En América Latina, los especialistas advierten que muchas mujeres tardan entre 7 y 10 años en recibir un diagnóstico correcto, debido a la normalización social del dolor menstrual y la falta de acceso a ginecología especializada.

Más que “un cólico”

Ginecólogos señalan que el dolor menstrual severo puede provocar:

Náuseas y vómitos.

Mareos y desmayos.

Dolores que se irradian a la espalda baja y las piernas.

Trastornos de sueño y ansiedad.

En algunos casos, las mujeres terminan en salas de emergencia sin que el personal médico reconozca de inmediato la gravedad del dolor.

Hacia un mayor reconocimiento

El debate sobre el dolor menstrual no es solo médico, también es social y laboral. En países como España y Japón ya existen licencias por menstruación dolorosa, mientras que otras naciones analizan políticas similares para reconocer este problema de salud como una causa legítima de incapacidad temporal.

En conclusión: el dolor menstrual no debe minimizarse ni normalizarse. Puede ser tan intenso como un infarto y, aunque no mata, sí puede arruinar la vida cotidiana de millones de mujeres. La clave está en el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y, sobre todo, en cambiar la percepción cultural sobre lo que significa vivir con dolor menstrual.

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