La masturbación es un comportamiento sexual común, natural y saludable que practican tanto hombres como mujeres. Consiste en tocarse a sí mismo para obtener placer, y aunque todavía es un tabú en muchas culturas, la ciencia demuestra que puede traer beneficios físicos, emocionales y sexuales.
Un cóctel químico para el bienestar
Cada vez que alguien se masturba, el cerebro libera un conjunto de sustancias como dopamina, oxitocina, serotonina y prolactina, que generan placer, reducen el estrés y producen una sensación de relajación.
El doctor Jesús Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano, explica:
“Tiene beneficios a corto plazo indudables, pero también a largo plazo. Es una actividad cardiosaludable y ejerce un efecto ansiolítico”.
Beneficios en hombres y mujeres
En los hombres, la eyaculación estimula la próstata y ayuda a mantenerla en buen estado, previniendo infecciones y algunos tipos de cáncer.
En las mujeres, el orgasmo mejora la lubricación, mantiene saludables las mucosas y tejidos vaginales, fortalece el suelo pélvico y aumenta el flujo sanguíneo en la zona.
Además, puede servir como una forma de precalentamiento en pareja, mejorando la experiencia sexual compartida.
¿Existe la “adicción” a la masturbación?
Los expertos coinciden en que no hay una frecuencia “normal”: todo depende de cada persona y de su cuerpo. Sin embargo, podría convertirse en un problema cuando:
Se vuelve incontrolable o aparece en contextos inapropiados.
Es imposible pasar mucho tiempo sin hacerlo.
Genera lesiones en los genitales, manos o muñecas.
En palabras de Planned Parenthood:
“La masturbación no tiene efectos físicos ni emocionales perjudiciales. Es el sexo más seguro que existe: no hay riesgo de embarazo ni de contraer ETS”.
¿Afecta la fertilidad?
Según la Mayo Clinic, la masturbación frecuente no reduce la fertilidad. Aunque la calidad óptima del semen suele aparecer tras dos o tres días de abstinencia, en hombres sanos la motilidad y concentración de espermatozoides se mantiene incluso con eyaculaciones diarias.
Lejos de ser dañina, la masturbación es una forma segura de explorar el placer sexual y cuidar la salud. Solo debe generar alarma si interfiere con la vida cotidiana o causa dolor. En la mayoría de los casos, se trata de un hábito saludable, natural y libre de prejuicios.


