jueves, 2 julio 2026
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¿Presas interminables? Índice global coloca a Costa Rica en el segundo lugar por problemas de tráfico

Moverse por carretera en Costa Rica no solo es una queja recurrente en conversaciones cotidianas; ahora también queda reflejado en un ranking internacional. El más reciente Índice de Tráfico elaborado por la plataforma Numbeo ubica al país en el segundo lugar a nivel mundial entre las naciones con mayores problemas de congestión vehicular.

Aunque no se trata de un estudio oficial ni de una medición gubernamental, el informe toma en cuenta variables como el tiempo promedio de desplazamiento diario, los niveles de congestión, el estrés asociado a la conducción y el impacto en emisiones contaminantes. En esencia, combina datos reportados por usuarios con estimaciones comparativas entre ciudades y países.

Una percepción que muchos comparten

Para quienes enfrentan presas a diario en la Gran Área Metropolitana, el resultado no sorprende. Rutas como la General Cañas, la Circunvalación o los accesos hacia Cartago, Heredia y Alajuela suelen colapsar en horas pico, con trayectos que pueden duplicar o triplicar el tiempo habitual de viaje.

El índice de Numbeo no mide directamente infraestructura ni políticas públicas, sino la experiencia reportada por conductores. Es decir, refleja cómo sienten el tráfico las personas que viven y trabajan aquí. Esa percepción, en muchos casos, está marcada por jornadas extendidas detrás del volante, dificultades para encontrar rutas alternas y una creciente saturación del parque vehicular.

Factores que explican el problema

Costa Rica ha experimentado un aumento sostenido en la cantidad de vehículos durante las últimas décadas, mientras que la red vial no ha crecido al mismo ritmo. A eso se suma la alta concentración de empleo y servicios en el centro del país, lo que genera desplazamientos masivos diarios hacia pocos puntos estratégicos.

El transporte público, aunque amplio en cobertura, enfrenta desafíos en integración, frecuencia y modernización. La ausencia de un sistema de tren eléctrico metropolitano y la limitada interconexión entre buses también inciden en que muchas personas opten por el vehículo particular.

Además, la planificación urbana histórica —con desarrollos habitacionales alejados de los centros laborales— incrementa la dependencia del automóvil.

Más que tiempo perdido

El índice también considera el nivel de estrés al conducir y las emisiones asociadas a la congestión. En el caso costarricense, el impacto no es solo individual, sino ambiental y económico. Horas improductivas, mayor consumo de combustible y contaminación del aire son parte de las consecuencias.

Especialistas en movilidad han advertido que el problema no se resuelve únicamente ampliando carreteras, sino apostando por soluciones integrales: fortalecimiento del transporte público, teletrabajo, horarios laborales escalonados, ciclovías seguras y planificación territorial más eficiente.

Una alerta, aunque no sea oficial

Si bien el ranking de Numbeo no equivale a un estudio técnico estatal, sí funciona como termómetro de la percepción ciudadana. Y esa percepción, en este caso, coincide con una realidad palpable para miles de costarricenses que pasan buena parte del día en presas.

La posición de Costa Rica en el listado puede servir como llamado de atención sobre la urgencia de transformar el modelo de movilidad. Porque más allá de la estadística, el verdadero indicador es la calidad de vida de quienes, todos los días, enfrentan el tráfico como parte inevitable de su rutina.

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