domingo, 5 julio 2026
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Perder peso podría prevenir hasta 13 tipos de cáncer, advierten científicos

La obesidad, considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los principales factores de riesgo para enfermedades crónicas, está estrechamente vinculada con el cáncer. De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI), el exceso de peso incrementa la probabilidad de desarrollar al menos 13 tipos distintos de tumores.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta un 40 % de los casos diagnosticados cada año podrían estar relacionados con el sobrepeso. La explicación científica apunta a procesos inflamatorios persistentes y alteraciones hormonales derivadas de la acumulación de grasa.

“El riesgo de presentar cáncer aumenta cuanto más peso excesivo tenga la persona y cuanto más tiempo lo mantenga”, advierten los CDC.

Los cánceres más asociados al exceso de peso

Las investigaciones identifican una lista de tumores con fuerte relación con la obesidad:

Adenocarcinoma de esófago

Mama (postmenopáusico)

Colon y recto

Útero

Vesícula

Estómago

Riñón

Hígado

Ovario

Páncreas

Tiroides

Meningioma

Mieloma múltiple

Se estima que más del 90 % de los nuevos casos relacionados con obesidad ocurren en personas mayores de 50 años.

Estrategias de prevención: del estilo de vida a la medicina

Bajar de peso mediante alimentación equilibrada y ejercicio regular sigue siendo la recomendación principal para reducir riesgos oncológicos. Sin embargo, en los últimos años se ha sumado el uso de agonistas del receptor GLP-1, fármacos como la semaglutida y la tirzepatida, que han mostrado resultados alentadores en la pérdida de peso sostenida.

Estos medicamentos imitan una hormona intestinal que regula el apetito y la glucosa. Según la Mayo Clinic, permiten perder entre un 10 % y un 20 % del peso corporal, mejorando además parámetros metabólicos como la inflamación, la resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el hígado, todos factores que influyen en el riesgo de cáncer.

Evidencia científica reciente

Un estudio publicado en Nature Medicine (2024) concluyó que personas con obesidad tratadas con GLP-1 presentaban un menor riesgo de ciertos cánceres gastrointestinales.

Otra investigación (2023) evidenció que la pérdida de peso sostenida disminuye la producción de estrógenos y agentes inflamatorios, reduciendo las condiciones para la formación tumoral.

Un análisis de la Universidad de Indiana en JAMA Oncology halló una reducción en los casos de cáncer de endometrio, ovario y meningioma, aunque advirtió un leve incremento en el riesgo de cáncer renal, considerado clínicamente insignificante.

De manera inesperada, también se observó una disminución en la incidencia de cáncer de pulmón, posiblemente vinculada al efecto positivo de estos fármacos en el control de adicciones como el tabaquismo.

Precauciones y retos

Los especialistas advierten que estos medicamentos no son una “vacuna contra el cáncer”. Su prescripción debe limitarse al tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2, siempre bajo supervisión médica. Además, todavía se requieren estudios a largo plazo para comprender los efectos secundarios y confirmar la magnitud de los beneficios oncológicos.

En conclusión, la evidencia disponible apunta a una relación clara: mantener un peso saludable no solo favorece la calidad de vida, sino que puede ser clave en la prevención de distintos tipos de cáncer.

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