El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó que las festividades navideñas comenzarán oficialmente el 1 de octubre de 2025, dos meses antes de lo habitual. La decisión, anunciada en su programa semanal Con Maduro +, busca, según el mandatario, “defender el derecho a la felicidad y a la alegría” de los venezolanos, pese a las dificultades políticas y económicas que atraviesa el país.
Maduro afirmó que considera este 2025 como “un año bueno, bonito y de avance en todas las áreas”, y subrayó que nada ni nadie podrá impedir que su pueblo celebre.
Una tradición marcada por la crisis
El adelanto de la Navidad se ha convertido en una práctica recurrente durante el mandato de Maduro. El año pasado, en septiembre de 2024, ya había emitido un decreto similar como “homenaje y agradecimiento” tras las cuestionadas elecciones presidenciales del 28 de julio.
En reiteradas ocasiones, el Gobierno ha presentado esta medida como una estrategia para dinamizar el comercio, incentivar el consumo y reforzar la cultura popular, en un contexto en el que la crisis económica limita el poder adquisitivo de la mayoría de los hogares venezolanos.
Contexto internacional: fricciones con Estados Unidos
El anuncio navideño se dio en paralelo a un nuevo capítulo de tensión con Estados Unidos. Washington movilizó activos militares hacia aguas del Caribe, en cercanías de Venezuela, lo que Maduro calificó como un intento de intimidación.
“A Venezuela nadie la va a humillar. No vamos a aceptar la humillación del imperio gringo. Jamás. Ni hoy ni nunca”, afirmó el mandatario, al tiempo que prometió defender “la paz a pulso”.
Un país entre la festividad y la incertidumbre
Con este decreto, Venezuela volverá a encender luces y villancicos desde octubre, en un intento del Gobierno por generar un ambiente festivo en medio de la incertidumbre política y económica.


