El abogado estadounidense Alex Murdaugh fue sentenciado a cadena perpetua este viernes (03.03.2023) por matar a su mujer y a su hijo, poniendo fin a un juicio que se ha alargado durante seis semanas y ha causado un gran revuelo mediático en Estados Unidos. El juez Clifton Newman le condenó a la pena máxima, dos cadenas perpetuas consecutivas, por los dos asesinatos, perpetrados el 7 de junio de 2021.
Él volvió a clamar: «Soy inocente». Y añadió que nunca hubiera hecho daño a su mujer y su hijo. El juez, que afirmó en la sala del tribunal de Walterboro donde se celebró el juicio que era uno de los casos más inquietantes que ha presenciado, le respondió: «Puede convencerse de eso, pero obviamente no estás en posición de convencer a nadie más». El caso, que sido retransmitido en directo en Estados Unidos, ha sido llevado también a series documentales de televisión y ha llenado numerosos podcast.
El popular abogado, de 54 años y descendiente de una influyente familia de jueces y abogados, fue declarado culpable el jueves de disparar, en 2021, a su esposa, Maggie (52 años), y al hijo menor de ambos, Paul (22 años), en su casa, ubicada en una zona rural del estado de Carolina del Sur. La acusación argumentó que Murdaugh cometió el crimen con el objetivo de impedir que salieran a la luz sus numerosos casos de malversación y lavado de dinero.
Murdaugh admitió haber mentido
Los fiscales llegaron a creer que el hombre mató a su esposa e hijo para ganarse simpatía. Quería ganar tiempo para encubrir los delitos financieros que estaban a punto de ser descubiertos. Durante el transcurso de la investigación, salieron a la luz otras muertes acaecidas en los últimos años en el ámbito familiar del ahora condenado.
Tanto a la mujer como al hijo del abogado les dispararon varias veces con un rifle y una escopeta, aunque las armas del crimen no se han encontrado, ni tampoco manchas de sangre u otro tipo de evidencias físicas. Lo que sí se encontró fue un video grabado por Paul Murdaugh poco antes de morir donde se escuchan las voces de ambos progenitores, echando por tierra la coartada inicial del abogado, que aseguraba no encontrarse en la casa en el momento del crimen.
El propio Murdaugh reconoció durante el juicio haber mentido a la policía sobre su paradero en la noche del crimen, pero aseguró que se debió a la paranoia que le provocaba el consumo de drogas, y negó entre lágrimas haber disparado a su familia. Cuando fue acusado del asesinato de sus dos familiares, Murdaugh ya se encontraba en prisión, a la espera de juicio por un centenar de cargos relacionados con sus negocios como abogado.


