Quienes conviven con gatos saben que el maullido no es un sonido al azar. Es una herramienta de comunicación afinada con los años de convivencia con los humanos. Ahora, una investigación científica aporta un dato llamativo: los gatos domésticos tienden a maullar más y con mayor insistencia cuando interactúan con hombres que con mujeres.
El hallazgo proviene de un estudio publicado en la revista especializada Ethology, que analizó de forma detallada cómo se comportan los felinos en los primeros minutos de reencuentro con sus cuidadores, un momento clave para observar la comunicación espontánea entre mascota y persona.
Más voz para asegurarse de ser escuchados
La investigación se desarrolló entre 2022 y 2024 y observó a 31 gatos junto a sus dueños. Para captar cada gesto y sonido, los cuidadores utilizaron cámaras pequeñas colocadas en el pecho, lo que permitió registrar interacciones reales y cotidianas dentro del hogar.
Según explicó la investigadora Yasemin Salgırlı Demirbaş, de la Universidad de Ankara, se identificaron más de veinte conductas distintas durante estos encuentros. Sin embargo, solo una mostró una diferencia clara: la frecuencia e intensidad del maullido cuando el gato se dirigía a un hombre.
La conclusión principal apunta a que los felinos perciben que los hombres suelen responder menos a señales corporales sutiles, como movimientos de cola, roces o posturas. Ante esa menor “lectura” del lenguaje corporal, los gatos optan por una estrategia más directa: vocalizar más fuerte o más seguido para captar la atención.
En palabras simples, el gato sube el volumen porque siente que, de otra forma, su mensaje podría pasar desapercibido.
No todo es comida
Uno de los mitos más comunes sobre los gatos es que solo buscan contacto cuando tienen hambre. El estudio también abordó esta creencia y los resultados la ponen en duda. Los investigadores analizaron si los maullidos estaban relacionados con la hora de comer o con la expectativa de recibir alimento, y concluyeron que no existe una relación directa.
La vocalización, explican, responde más a la necesidad de interacción social que a un simple interés por la comida. Es decir, el gato no siempre “habla” para pedir croquetas; muchas veces lo hace porque quiere atención, contacto o simplemente saludar.
¿Influye la cultura?
Un aspecto que los propios investigadores ponen sobre la mesa es el contexto cultural. Todas las personas que participaron en el estudio vivían en Turquía, por lo que no se puede asegurar que el comportamiento sea idéntico en otros países, incluido Costa Rica.
Aun así, la investigadora destaca que el comportamiento felino ha sido históricamente menos estudiado que el canino, por lo que estos hallazgos abren la puerta a nuevas investigaciones y a una mejor comprensión de cómo los gatos se adaptan a quienes los rodean.
Para quienes tienen un gato en casa, el mensaje es claro: si su mascota le maúlla más de lo normal, especialmente al llegar a casa, probablemente no esté siendo dramática. Simplemente está usando el canal de comunicación que considera más efectivo para usted.


