Llegar tarde de forma constante suele verse como falta de compromiso, irresponsabilidad o simple desorden. Sin embargo, para el reconocido médico y psicólogo Gabor Maté, este comportamiento puede tener raíces mucho más profundas, ligadas al desarrollo emocional y a las experiencias tempranas de vida.
La reflexión surgió durante una conversación distendida en el pódcast del comediante Hasan Minhaj, uno de los espacios más seguidos del momento en plataformas digitales. En medio del diálogo, Minhaj lanzó una pregunta aparentemente casual: por qué siempre llega tarde, incluso cuando se propone llegar a tiempo. La respuesta de Maté transformó una anécdota cotidiana en una lección de psicología.
Una relación distinta con el tiempo
Desde su experiencia clínica, Maté explicó que la impuntualidad crónica puede estar asociada al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Más allá de los estigmas habituales, el especialista señaló que una de las características centrales de este trastorno es la dificultad para percibir y gestionar el paso del tiempo.
Según el autor, estas personas suelen sentir que “todavía hay tiempo de sobra”, incluso cuando el reloj indica lo contrario. No se trata de rebeldía ni de desinterés, sino de un sentido del tiempo que no se desarrolló plenamente durante la infancia.
La infancia como punto de partida
En su libro Mentes dispersas, Maté profundiza en esta idea y plantea que el TDAH no debe entenderse únicamente como un problema genético. Para él, muchas de estas dificultades tienen origen en entornos infantiles marcados por el estrés, la ansiedad o la inseguridad emocional.
El psicólogo explicó que los niños pequeños no nacen con una noción clara del tiempo. Esa habilidad se va formando conforme madura el cerebro, siempre y cuando el entorno sea lo suficientemente estable. Cuando un bebé crece rodeado de tensión constante —padres angustiados, preocupaciones económicas, conflictos familiares—, su sistema nervioso se adapta para sobrevivir, pero sacrifica otros procesos, como la regulación del tiempo y la atención.
Sensibilidad y estrés: una combinación clave
Durante el pódcast, Maté incluso se animó a deducir aspectos de la historia personal de Minhaj sin conocerla a fondo. Afirmó que las personas muy sensibles tienden a absorber con mayor intensidad el estrés del entorno, incluso desde el embarazo. Esa sensibilidad, lejos de ser un defecto, puede convertirse en una fortaleza en la adultez, pero también deja huellas en el desarrollo cerebral.
De acuerdo con el especialista, esta adaptación temprana explica por qué muchas personas con TDAH se “desconectan” del momento presente o pierden la noción del tiempo. No es una enfermedad hereditaria en el sentido clásico, sino una respuesta del cerebro a un entorno exigente en etapas muy tempranas de la vida.
Comprender antes que juzgar
El enfoque de Gabor Maté invita a replantear cómo juzgamos conductas cotidianas como la impuntualidad. En lugar de etiquetar o señalar, propone comprender los procesos emocionales y neurológicos que hay detrás. Para él, muchas de las dificultades de la adultez no son fallas personales, sino adaptaciones que alguna vez fueron necesarias para sobrevivir.
¿Quién es Gabor Maté?
Gabor Maté es un médico y escritor húngaro-canadiense, ampliamente reconocido por su trabajo sobre trauma, adicciones y salud mental. Su propia historia está marcada por el trauma: siendo apenas un bebé, fue separado de su madre para salvarlo del Holocausto, mientras sus abuelos murieron en Auschwitz. Estas experiencias influyeron profundamente en su mirada profesional.
A sus 81 años, Maté es autor de libros influyentes como Cuando el cuerpo dice no, El mito de lo normal, El reino de los fantasmas hambrientos y Aférrate a tus hijos. Su enfoque, que él mismo define como compasivo, sostiene que no siempre somos responsables de cómo se formó nuestra mente, pero sí podemos hacernos cargo de cómo vivir con ella.
Desde esa perspectiva, llegar tarde deja de ser un simple defecto y se convierte en una señal que, si se escucha con atención, puede revelar mucho más de lo que aparenta.


