sábado, 4 julio 2026
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Caminar es una actividad que revitaliza el cuerpo y el espíritu

Caminar: la actividad simple que está transformando vidas después de los 50

En una época en la que la mayoría de las personas busca soluciones rápidas para mejorar su bienestar, una práctica tan elemental como caminar está recuperando protagonismo. Y no se trata solo de mover las piernas: para muchos, andar en contacto con la naturaleza se convierte en una medicina emocional, física y espiritual.

Ese es el caso de Wilfredo Garzón, un bogotano de 56 años que lleva más de tres décadas dedicando su vida a las caminatas ecológicas. Su historia refleja cómo el senderismo puede ser, más que un pasatiempo, un camino de transformación personal.

Una vocación que nació temprano y cambió su destino

Garzón conoció el mundo del senderismo cuando apenas tenía 16 años, gracias a un maestro que le abrió las puertas a la geografía más íntima de Colombia. Andrés Hurtado —periodista, fotógrafo y ecologista reconocido en su país— impartía en aquel entonces una materia que hoy no existe: Cultura General. Allí, entre diapositivas que mostraban montañas, nevados y páramos, sembró una semilla que años después germinaría con fuerza.

Aunque Wilfredo estudió Diseño Industrial, la vida urbana no terminó de seducirlo. Con la libertad que da la adultez, decidió seguir el llamado que ya llevaba dentro. Desde entonces ha recorrido montañas en distintos países y se ha encargado de guiar a miles de personas hacia ese reencuentro íntimo con la naturaleza.

Beneficios que van más allá de la salud física

Hoy, a sus 56 años, Garzón confirma que caminar no solo fortalece el cuerpo, sino que aquieta la mente. Habla de la tranquilidad que experimenta en lugares como el Parque de los Nevados, donde asegura que el paisaje parece “acomodar el alma”. Esa sensación, dice, difícilmente se encuentra en la rutina de ciudad.

En su labor como guía, ha acompañado a personas jubiladas, individuos que se están recuperando de cirugías, viajeros en duelo y adultos que deciden retomar su salud al ver que el paso del tiempo empieza a exigir cambios. Muchos de ellos, como la editora Patricia Miranda, encuentran en el senderismo una segunda oportunidad para reconectarse con su cuerpo.

Miranda vivió una transformación profunda después de la menopausia. A los 58 años, y tras ver cambios que afectaron su autoestima y salud, decidió probar con natación, yoga y finalmente con las caminatas. Su meta de recorrer el Camino de Santiago la impulsó a entrenar y recuperar vitalidad. Hoy afirma sentirse más fuerte, más libre y con una visión renovada de lo que significa envejecer.

El poder de enseñar a otros a caminar la vida

Desde 1998, Garzón dirige un proyecto de salidas ecológicas para estudiantes, convencido de que la conexión temprana con la naturaleza cambia la forma de ver el mundo. Ha guiado a pequeños de preescolar que descubren por primera vez los páramos, así como a adolescentes que se enfrentan a travesías más exigentes.

Su trabajo no solo acerca a los jóvenes a la biodiversidad, sino también a las comunidades que habitan en las zonas rurales. Para él, conocer a estas familias, muchas de ellas humildes pero generosas, es una lección tan importante como la caminata misma.

Un viaje que marcó un antes y un después

En 1999, Garzón vivió una experiencia que lo transformó profundamente: caminar casi 40 días por los Pirineos, desde el Atlántico hasta el Mediterráneo. La soledad de las montañas, la fauna salvaje y la geografía cambiante le permitieron comprender que caminar puede ser tanto un ejercicio físico como una forma de introspección.

Ese viaje fue la antesala de un descubrimiento mayor: el Camino de Santiago. Desde entonces ha realizado más de una decena de variantes y diseñó un recorrido propio para quienes buscan vivir la experiencia sin perderse sus puntos esenciales. Incluso tuvo la oportunidad de hacerlo junto a su padre, quien a los 82 años completó la travesía. Para Garzón, ese fue uno de los momentos más significativos de su vida.

Consejos para quienes quieren empezar

Wilfredo comparte algunas claves para quienes deseen iniciarse en el senderismo, especialmente después de los 50:

  • Lo primero es querer hacerlo. La motivación personal es la base.

  • Hay que empezar despacio. En terrenos montañosos, la paciencia es amiga.

  • Caminar acompañado hace la diferencia. Conversar en ruta es un bálsamo.

  • Los dolores iniciales pasan. El bienestar permanece.

  • No hay que temer ensuciarse. La naturaleza no está hecha para la pulcritud, sino para sentirla.

Caminar: una práctica sencilla con impacto profundo

Historias como la de Wilfredo Garzón recuerdan algo que a veces olvidamos: el cuerpo está hecho para moverse y la mente para respirar libertad. En Costa Rica, donde abundan senderos, montañas y parques nacionales, caminar puede ser una herramienta poderosa para reencontrarse con uno mismo, mantenerse funcional con el paso del tiempo y, sobre todo, disfrutar con conciencia la etapa que viene.

En tiempos donde la longevidad aumenta pero el estrés también, quizá el secreto para un envejecimiento digno y feliz esté justo en lo que siempre ha estado frente a nosotros: poner un pie delante del otro y dejar que el camino haga lo suyo.

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