Lo que empezó como una historia romántica, llena de planes, ilusiones y promesas, terminó convirtiéndose en una dura lección para Luz M. Rodríguez, una creadora de contenido colombiana que decidió dejar su país para emprender una nueva vida en Costa Rica junto a un tico que, según relata, la enamoró durante un año entero.
La joven asegura que su relación avanzó entre videollamadas, viajes y promesas de un “futuro juntos”. Él incluso viajó a Colombia, conoció a su familia y le pintó la vida de ensueño que ella siempre había deseado. Con esa ilusión, Luz dejó su hogar, su estabilidad y todo lo que conocía para comenzar desde cero en un país al que nunca había venido.
Sin embargo, apenas puso un pie en suelo tico, el guion cambió por completo.
Una madrugada que marcó su vida
Según su relato, al llegar a Costa Rica fue abandonada sin explicación en pleno centro de San José, a las 3 de la mañana, sola y rodeada únicamente por sus maletas. No sabía adónde ir, no conocía el país y jamás imaginó que la recibiría una situación tan angustiante.
Desesperada, logró llamar a la madre del joven, quien le confesó que su hijo tenía un diagnóstico de bipolaridad, algo que Luz nunca supo durante el año que compartieron conversaciones, viajes y planes.
“Me pintó un castillo, una vida perfecta… y cuando llegué aquí, me dejó tirada”, relató en un video que rápidamente se volvió viral.
De la angustia al descubrimiento del país
A pesar del golpe emocional, una amiga la rescató esa misma madrugada y le ofreció hospedaje. Con el paso de los días, Luz transformó ese oscuro episodio en una oportunidad para conocer Costa Rica.
Lejos de generalizar o culpar a todos los ticos, destacó que durante su estancia encontró solidaridad, amistad y cariño. Incluso contó que conoció lugares como Pavones y Golfito, donde descubrió paisajes que la enamoraron del país.
“Amo Costa Rica, amo comer pinto y he conocido gente increíble”, aseguró.
Un recordatorio sobre la vulnerabilidad de migrar por amor
Casos como el de Luz abren una conversación necesaria sobre lo común que se ha vuelto migrar por relaciones que se crean a distancia. En muchos de estos viajes, las personas llegan sin redes de apoyo, sin conocer el territorio y depositando toda su confianza en una sola persona.
Expertos coinciden en que, aunque el amor puede ser una motivación válida, viajar sin preparación, sin un plan alterno y sin información clara sobre la otra persona puede exponer a situaciones de alto riesgo.
Luz sigue en Costa Rica… pero con otra visión
Hoy la joven continúa en territorio nacional, trabaja, se mueve con más seguridad y ha formado nuevas amistades. Aunque la experiencia la marcó profundamente, asegura que no se quedó con la parte amarga: eligió quedarse con lo bueno del país que la recibió, incluso en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Su historia, que ya acumula miles de reacciones, se ha convertido en un espejo para quienes piensan dar un salto similar: un llamado a investigar, a tener un plan y a no idealizar a nadie, sin dejar de reconocer que Costa Rica sigue siendo un país de gente buena y cálida.


