La historia de resiliencia de Carolina Jaikel, esposa del exfutbolista Bryan Ruiz, sumó un capítulo especialmente duro durante los últimos días. La empresaria y creadora de contenido, quien desde hace meses enfrenta un cáncer de pulmón, reveló que atravesó el episodio más crítico desde que inició su tratamiento.
Mientras el país sigue de cerca su proceso, Jaikel compartió un testimonio crudo y honesto: una anemia severa, provocada por la quimioterapia, la obligó a recibir una transfusión de sangre para estabilizarse. Según aseguró, nunca antes su cuerpo había llegado a un nivel de debilitamiento tan profundo.
Un desgaste que la dejó sin fuerzas
Carolina describió que la semana pasada la retó física y emocionalmente como ninguna otra. Actividades cotidianas —como bañarse o dar unos pasos hacia la cama— se transformaron en pequeñas batallas diarias.
Relató que la quimioterapia la dejó “volcada”, sin energía, y que la recuperación posterior fue lenta, casi a cuentagotas. Ese agotamiento extremo la enfrentó con un miedo nuevo: el de sentir que su propio cuerpo no respondía.
La fe y sus “ángeles”: el sostén que no la deja caer
En medio del cansancio brutal, Jaikel asegura que la fuerza espiritual ha sido determinante. Reconoce que la fe, sumada al cariño de su familia y amigos, le permitió sostenerse en los momentos más oscuros de la semana.
“Dios me llenó de ángeles”, dijo al reflejar cómo, a pesar del dolor, se ha sentido acompañada, contenida y sostenida por su círculo cercano.
Alimentación pensada para levantar defensas
Además de los tratamientos, Carolina explicó que sigue rutinas diarias para ayudar a su cuerpo a recuperar energía. Su mañana inicia con verduras como espinaca, chayote, ayote y puerro, acompañadas de un jugo rico en vitaminas hecho con remolacha, pitahaya, limón y guayaba.
Entre los remedios caseros que incorporó para subir defensas, mencionó la miel de carao con hielo, un consejo común en hogares ticos. Aunque confesó que el sabor es su gran reto: “Lo del hígado no lo logré, casi me muero”, comentó con humor pese al difícil momento.
Un cierre con esperanza
A pesar de lo que describe como “la semana más complicada” de su proceso, Carolina afirma que ya puede moverse un poco mejor y que recuperó algo de estabilidad. Con gratitud y humildad, reconoce que cada pequeño paso de mejoría representa un triunfo.
Su testimonio vuelve a poner sobre la mesa la realidad de miles de pacientes oncológicos en Costa Rica: un camino lleno de altibajos, dolor, esperanza y mucha valentía.


