Un nuevo episodio de violencia estremeció este martes a los vecinos de La Guácima, en Alajuela. José Ugalde Artavia, un hombre que se ganaba la vida repartiendo cilindros de gas, fue víctima de un crimen planificado con frialdad: los sicarios lo citaron con el pretexto de hacer una entrega y, cuando llegó al lugar, lo acribillaron.
Según la versión preliminar de las autoridades judiciales, los asesinos conocían bien la rutina de Ugalde. Fingieron ser clientes y lo llamaron para solicitar un cilindro en la calle conocida como “La Ambulancia”. Cuando el repartidor llegó al punto acordado, fue recibido a balazos. Dos proyectiles lo alcanzaron, provocándole la muerte inmediata.
Vecinos de la zona relataron que escucharon varias detonaciones poco después de las 9 de la mañana y que, al salir, encontraron al hombre tirado junto al vehículo que usaba para su trabajo. De inmediato dieron aviso a la Cruz Roja, pero los paramédicos confirmaron que ya no presentaba signos vitales.
De acuerdo con fuentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Ugalde había sobrevivido meses atrás a un atentado y tenía antecedentes judiciales. Sin embargo, tras salir de prisión, intentaba rehacer su vida en el negocio de distribución de gas, donde era conocido por ser un trabajador constante y reservado.
La Policía Judicial mantiene el caso bajo investigación para determinar el móvil exacto del asesinato y dar con los responsables del ataque.
Este crimen se suma a la creciente ola de homicidios que golpea al país y que, según estadísticas recientes del OIJ, ya supera las cifras registradas el año anterior. Vecinos de La Guácima manifestaron su temor por la violencia y pidieron mayor presencia policial en la zona, especialmente en sectores rurales donde los delincuentes aprovechan el aislamiento para ejecutar sus planes.


