La campaña presidencial de 2026 ya está dejando titulares fuertes. Luis Amador, candidato del Partido Integración Nacional (PIN), generó polémica al insinuar que el presidente Rodrigo Chaves Robles podría no estar dispuesto a entregar el poder al concluir su mandato el 8 de mayo del próximo año.
En declaraciones al medio La Reacción, Amador aseguró que existen “indicios” que le generan una “duda razonable” sobre la transición. Según el candidato, ciertos movimientos del oficialismo y decisiones recientes, como presionar a alcaldes o concentrar medios de comunicación, revelan una intención de perpetuarse en el poder.
“A mí me gustaría que ustedes vean la cara, cuando usted le pregunta eso, y cuando usted ve esa cara, usted se da cuenta que no está listo para entregar el poder, usted se da cuenta con todos los otros indicios, de movimientos, de traer alcaldes, ofrecerles aparentemente puestos públicos, presionar por aquí y sacar la subasta para que ya no exista la diversidad de medios de comunicación, sino concentrarle en unos pocos, usted se empieza a dar cuenta (…) La continuidad de que quieren ponerlo como ministro de coordinación en presidencia, allí nos confirmaron el titiretaje y que no está listo para entregar el poder, él no está listo, es una duda razonable y esa duda es muy peligrosa. Es muy peligrosa, porque el accionar en resolución de problemas ha sido pésimo”, afirmó Amador.
Estas declaraciones surgen en un contexto en el que Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano (PPSO) y aliada del rodriguismo, ha manifestado su intención de apoyar que Chaves asuma el cargo de ministro de la Presidencia tras las elecciones de 2026.
El propio presidente fue consultado el 1 de octubre sobre su disposición a entregar el poder en caso de que el oficialismo pierda las elecciones. Su respuesta fue enfática y directa:
“Es una pregunta absurda. Yo entregaré el poder el 8 de mayo del año 2026 a quien el pueblo de Costa Rica escoja. Y se lo juro por mi santa madre que está en el cielo…”
Chaves insistió en que su compromiso con la democracia es firme y defendió su gestión frente a las críticas: “Los que me llaman dictatorial… que no les gusta que conectemos a la gente pobre de Naranjo”, concluyó.
El debate sobre la transición de poder ya se instala en la agenda política del país, mientras los candidatos comienzan a perfilar sus estrategias de cara a las elecciones presidenciales de 2026.


