Lo que parecía una muestra de solidaridad en redes sociales terminó convirtiéndose en una pieza clave dentro de una investigación por desaparición y homicidio. Dos vecinas de la empresaria Ligia Zulema Faerron Jiménez, desaparecida desde el pasado 26 de setiembre, fueron detenidas por presuntamente ocultar información crucial sobre el caso.
Las mujeres, de 70 y 44 años, fueron arrestadas en su vivienda en Ciudad Quesada, San Carlos, tras un operativo del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Ambas mantenían una relación cercana con la víctima y ahora figuran como sospechosas del delito de favorecimiento real, es decir, de haber colaborado —después del crimen— en la alteración de pruebas o la ocultación de rastros relacionados con el hecho.
La publicación que levantó sospechas
Una de las detenidas, identificada como Linares Rodríguez, de 70 años, llamó la atención al publicar en su perfil de Facebook varios mensajes pidiendo ayuda para localizar a Faerron. En uno de ellos, del 2 de octubre, escribió: “Regresa por favor, Zu. Dios te cuide”, acompañando la frase con la fotografía de la empresaria desaparecida.
Durante los días siguientes, compartió al menos siete publicaciones similares, replicando mensajes emitidos por familiares y medios de comunicación locales. Lo que nadie imaginaba era que, mientras aparentaba empatía y preocupación, podría estar ocultando información relevante para la investigación.
Su hija, Monterrey Linares, también fue detenida durante el allanamiento y será investigada por el mismo delito.
Un tercer sospechoso y la búsqueda del cuerpo
De forma paralela, el OIJ ejecutó un amplio operativo en una finca de 61,5 hectáreas ubicada en Javillos de Florencia, San Carlos, donde se presume que estarían los restos de Ligia Faerron.
En ese lugar fue detenido un hombre de apellidos González López, de 29 años, quien era cercano a la empresaria y fue visto por última vez conduciendo su vehículo, un Volvo 4×2 del 2013, hallado días después del reporte de desaparición.
Según las autoridades, la propiedad pertenece a la madrastra de González y a su pareja, un ciudadano estadounidense.
Durante la inspección, un perro especializado en detección de restos humanos marcó zonas de interés, por lo que la búsqueda se concentró en puntos específicos de la finca.
Un caso que estremece a San Carlos
El director del OIJ, Randall Zúñiga, confirmó que todo apunta a que la empresaria ya no estaría con vida. Los agentes trabajan intensamente en la zona para recuperar el cuerpo y esclarecer los hechos que rodean el crimen.
La comunidad de Florencia de San Carlos se encuentra conmocionada, no solo por la posible muerte de una empresaria reconocida y apreciada, sino también por el hecho de que vecinas cercanas, aparentemente solidarias, terminaran implicadas en el caso.
Mientras avanza la investigación, el país entero sigue atento al desenlace de uno de los casos más impactantes y dolorosos del año en la Zona Norte.


