Lo que parecía una simple jornada de construcción se convirtió en un hallazgo arqueológico inesperado para la familia Barquero Duarte, quienes encontraron varias piezas antiguas mientras trabajaban en una ampliación junto a su casa el pasado 11 de septiembre.
Todo comenzó cuando dos hermanos notaron unos objetos que sobresalían de la tierra mientras se realizaban trabajos para un acceso de drenaje. Uno de ellos quiso sacar una de las piezas, pero Cindy Barquero, dueña de la vivienda, le pidió que no lo hiciera.
“Le dije a mi hermano que no lo tocara y llamé a mi hermana. Le cuento que encontramos algo, como un jarrón, y me dijo que no lo tocara”, relató Cindy Barquero a La Teja, medio al que brindó declaraciones acompañada de su esposo, Johnny Duarte.
Pese a las advertencias, la otra hermana, Shirley Barquero, llegó al lugar y, movida por la curiosidad, comenzó a excavar con su hermano. Sin embargo, al intentar extraer las piezas con una pala, estas comenzaron a fragmentarse.
Al darse cuenta de la fragilidad y posible valor histórico de los objetos, la familia decidió hacer lo correcto y reportaron el hallazgo al Museo Nacional, para que expertos se hicieran cargo.
“Empezaron a excavarla, pero conforme ellos la empezaban a excavar, obviamente se desvanecía (la pieza). Se desintegró todo, pero igual se hizo el reporte”, explicó Cindy a La Teja.
Un equipo de arqueólogos se presentó en el sitio el martes 16 de septiembre. Excavaron en dos niveles de 20 centímetros y lograron recuperar cinco piezas arqueológicas, con la esperanza de encontrar más artefactos en futuras investigaciones.
El arqueólogo a cargo explicó a La Teja que este tipo de reportes son poco frecuentes y que no se tenía registro de hallazgos previos en la zona de Carrillos. Además, recordó que en construcciones más grandes o en proyectos de urbanización, los estudios arqueológicos forman parte de los requerimientos exigidos por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena).


