jueves, 16 julio 2026
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Investigan condiciones indignas en la alimentación de privados de libertad en máxima seguridad de La Reforma

Esto apunta informe.

Las condiciones en las que se distribuyen los alimentos a personas privadas de libertad en la sección de máxima seguridad del Centro de Atención Integral (CAI) La Reforma están bajo investigación penal, tras denuncias por prácticas antihigiénicas y presunto trato indigno.

La Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción (Fapta) dirige las pesquisas, a raíz de una denuncia que apunta a posibles abusos de autoridad y actos que podrían constituir tortura, cometidos por funcionarios de la Policía Penitenciaria. Entre las personas testigos y víctimas figura el exmagistrado y exministro Celso Gamboa Sánchez, quien fue trasladado recientemente a los Tribunales de San José como parte del proceso.

El detonante de la investigación fue un informe elaborado por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT), entidad adscrita a la Defensoría de los Habitantes, que documentó con fotografías una serie de irregularidades durante la entrega de alimentos en dicha unidad penitenciaria.

Según el MNPT, aunque los alimentos salen en condiciones aceptables desde la cocina del centro, el proceso de revisión de las bandejas —realizado por razones de seguridad para evitar el ingreso de objetos prohibidos— implica que estas sean colocadas directamente en el piso, el cual no presenta condiciones sanitarias adecuadas. Además, se observó la presencia de gatos en las cercanías, lo que representa un riesgo de contaminación.

Otro de los hallazgos preocupantes fue el uso de tazas personales o bolsas plásticas por parte de los reclusos para recibir su comida, debido a la falta de bandejas individuales. Las tazas no pueden limpiarse de forma adecuada, ya que el jabón que se entrega no es suficiente, lo cual facilita la proliferación de bacterias.

El informe también indica que la última comida se sirve alrededor de las 4:00 p.m., lo que implica que quienes necesitan cenar más tarde —por razones médicas u otras— deben consumir alimentos fríos. Esta situación, junto con las malas condiciones de conservación, aumenta el riesgo de infecciones por contaminación cruzada.

Durante entrevistas realizadas por el MNPT, varios internos manifestaron que las porciones de comida son insuficientes, y que los alimentos con frecuencia llegan fríos, mal cocidos, sin sabor y, en algunos casos, sucios. También se reportaron quejas por pérdida de peso y falta de cumplimiento de dietas especiales.

Tanto el personal penitenciario como las personas privadas de libertad expresaron su malestar por la calidad en la preparación y distribución de los alimentos. El MNPT recomendó que los platillos se sirvan directamente desde la cocina en bandejas individuales, para evitar riesgos sanitarios y garantizar un trato digno.

«La situación observada representa un incumplimiento de los principios básicos de manipulación de alimentos y constituye una forma de trato indigno», señala el informe, el cual cita además jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que considera la alimentación inadecuada como una violación al derecho a la integridad personal.

El caso continúa bajo investigación, y por el momento, Fapta no ha revelado los nombres de los funcionarios sospechosos, debido a que el expediente se encuentra en fase preliminar.

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