La provincia de Cartago atraviesa un clima de violencia inédito. En menos de 24 horas se registraron seis balaceras en los distritos de Oreamuno y Blanquillo, en medio de una disputa que mantiene en zozobra a comunidades enteras.
Según reportes de la Fuerza Pública, un hecho insólito marcó la noche: un sicario terminó asesinando por error a otro gatillero, cuando en realidad buscaba a un rival específico. El crimen refleja el grado de descontrol que impera entre los grupos criminales que actualmente se disputan el control territorial.
¿Quiénes son los grupos en pugna?
De acuerdo con la policía, los enfrentamientos involucran a dos estructuras claramente identificadas: por un lado, la banda conocida como “Los Marujas”; y por el otro, una familia local que habría formado su propio grupo para defender territorios ligados a la venta de drogas y otros ilícitos.
Los investigadores advierten que esta rivalidad no es nueva, pero en los últimos días se ha intensificado con ataques consecutivos y ejecuciones selectivas. El error del sicario, lejos de calmar la situación, podría detonar más represalias en los próximos días.
Vecinos atemorizados
Las ráfagas de disparos y el sonido de motocicletas a altas horas de la noche han generado temor entre los habitantes de las comunidades afectadas. Familias enteras evitan salir de sus casas después del anochecer y los comercios cierran antes de tiempo.
“Estamos viviendo con miedo, no sabemos cuándo puede tocarle a un inocente”, relató un vecino que pidió mantener su identidad bajo reserva por temor a represalias.
Una espiral difícil de contener
Expertos en seguridad señalan que lo ocurrido en Cartago forma parte de un patrón que ya se ha visto en otras provincias del país, donde bandas locales entran en guerra por el control de territorios y terminan dejando víctimas inocentes en medio de los enfrentamientos.
Las autoridades insisten en que se están reforzando los operativos y patrullajes, pero reconocen que la dinámica violenta de estas estructuras criminales puede escalar rápidamente.


